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Los problemas de salud mental afectan hoy a una parte importante de la población. Cuidarse es relevante para evitar agravar cada condición.

¿Puede solicitar permiso en el trabajo por un ataque de ansiedad?

Los trastornos de ansiedad figuran entre las principales causas de consulta en salud mental en Colombia y cada vez son más frecuentes en los entornos de trabajo. Cuando un episodio agudo se presenta en plena jornada, las dudas sobre cómo proceder son recurrentes entre los trabajadores. CAMBIO consultó a expertos para resolver dudas.

Por: Juan David Cano

Si alguna vez le ha pasado que está trabajando en su empresa y, de un momento a otro, el pecho se cierra, las manos hormiguean, el aire parece no entrar y la cabeza se le empieza a llenar con la idea de que algo malo está por ocurrir, lo que podría estar experimentando es un cuadro de ansiedad. Son en estos momentos donde surge la duda: ¿es posible levantarse del puesto, salir de la oficina y pedir permiso en el trabajo por lo que acaba de pasar?

Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada ocho personas en el mundo vive con un trastorno mental, y los cuadros de ansiedad y depresión figuran entre los más comunes. En Colombia, el panorama tampoco es mejor, pues distintos sondeos, como el de Team Consultor, afirman que cerca del 80 por ciento de los trabajadores ha experimentado algún nivel de estrés en su entorno laboral. Y, sin embargo, todavía persiste la idea de que sentirse mal de la cabeza no es razón suficiente para parar.

Lo que ocurre en el cuerpo cuando la ansiedad se desborda

Antes de entrar en lo jurídico vale la pena entender qué es, técnicamente, un ataque de ansiedad. En conversación con CAMBIO, la psiquiatra Yahira Guzmán, profesora de la facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana, parte de una distinción importante: la ansiedad, en sí misma, no es necesariamente patológica. Se vuelve un problema cuando se cronifica o cuando se manifiesta de forma aguda sin un detonante claro. Esa diferencia, dice, es la que termina llevando a muchas personas a urgencias convencidas de que están sufriendo un infarto.

Salud Mental - Depresion
Foto: Freepik

“La ansiedad del principio es un mecanismo de defensa que utilizan los seres humanos incluso los animales superiores para enfrentar situaciones de peligro. Entonces implica que el cuerpo y la mente se organizan para defenderse de esa situación en peligro. Hay personas que sufren de síntomas de ansiedad sin tener uno fuerte como desencadenante y en este caso se trata de un proceso del pensamiento en donde la persona tiene preocupaciones permanentes, pensamientos como automáticos en negativo o pensamientos catastróficos permanentemente que le hacen estar como con una sensación incómoda durante el día y varios días en general cuando se habla ya de un trastorno”, explica Guzmán.

La descripción clínica del episodio agudo, el que se conoce popularmente como ataque de pánico o ataque de ansiedad, es muy concreta. La psiquiatra detalla los síntomas físicos que llevan al paciente a creer que su vida corre peligro y precisa cuánto suele durar uno de estos episodios. La cifra, en muchos casos, es la diferencia entre pedir un permiso de unas horas o terminar en una sala de urgencias.

“Los ataques de pánico tienen síntomas agudos con los cuales la persona en forma aguda, con o sin factor desencadenante, puede llegar a sentir palpitaciones, dolor en el pecho, dificultad para respirar, que se le duerme la lengua, las manos, que piensa en ese momento que se puede morir o que se puede volver loco. Ese momento tiene una duración aproximada de 10 minutos. Hay algunos pacientes que pueden llegar hasta una hora teniendo estos síntomas y muchas veces el paciente termina consultando por urgencias pensando en que tiene alguna enfermedad en el corazón”, sostiene.

Luis Alberto Rengifo, profesor de la facultad de Psicología de la Universidad Católica de Colombia, le explicó a CAMBIO que la ansiedad está clasificada como un trastorno del comportamiento en el manual internacional de enfermedades y advierte que sus consecuencias en el plano laboral pueden ir desde la baja productividad hasta la deserción del cargo.

“Comienza un vacío en el estómago, un cosquilleo en el estómago que no le da tranquilidad a la persona, y ella no siente paz, sino una opresión en el pecho. Un acelere cardíaco, o sea, el ritmo cardíaco se acelera, y la persona comienza a sufrir temblores, comienza a tener tensión muscular. Automáticamente se incrementa la tasa respiratoria, y entonces se comienza a respirar agitadamente y eso puede generar un problema asociado a la respuesta fisiológica no controlada que se llama hiperventilación, que si la persona no la regula y no la controla, y no tiene a alguien que le ayude a regular esa crisis de ansiedad, puede perfectamente terminar en un desmayo”, advierte Rengifo.

Con esa fotografía clínica en mente queda claro que pedirle a alguien que continúe respondiendo correos en medio de un episodio así es, sencillamente, inviable. Y es justo en ese punto donde la conversación pasa del consultorio a la oficina del jefe de talento humano.

Lo que dice la ley y los caminos disponibles

En materia jurídica, la respuesta corta es, básicamente, sí, usted puede pedir permiso en el trabajo. La legislación colombiana contempla varias rutas para que un trabajador que sufre un ataque de ansiedad o que vive con un trastorno diagnosticado pueda separarse temporalmente de sus funciones sin que ello se traduzca en una sanción o en la pérdida del empleo.

La primera y más sólida es la incapacidad médica. El Decreto 1072 de 2015 y el Decreto 1427 de 2022 establecen que toda enfermedad, sea física o mental, que afecte la capacidad funcional del trabajador, puede ser motivo de incapacidad, siempre que sea diagnosticada por un médico inscrito en el Registro Único Nacional del Talento Humano en Salud (ReTHUS). Si el origen del cuadro está vinculado al trabajo, lo asume la ARL; si es ajeno al entorno laboral, corre por cuenta de la EPS.

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En Colombia, las mujeres jóvenes son las más afectadas por problemas de salud mental. Crédito: Freepik.

Una segunda vía, menos conocida pero igualmente válida cuando la crisis es puntual y no media tiempo para tramitar una incapacidad formal, es la licencia por grave calamidad doméstica, contemplada en el numeral 6 del artículo 57 del Código Sustantivo del Trabajo. La Corte Constitucional, en la Sentencia T-460 de 2018, fijó dos criterios para que una situación encaje en esa figura: que el evento sea lo suficientemente grave para que el trabajador deba atenderlo de manera prioritaria y que afecte negativamente su vida cotidiana. Una crisis aguda con riesgo de hospitalización cumple con ambos.

Pero quizá el blindaje más importante para quienes ya cuentan con un diagnóstico es el llamado fuero de salud, que impide que el empleador termine el contrato sin autorización previa del Ministerio del Trabajo. Daniel Amado Murillo, profesor de la facultad de Derecho de la Universidad Católica de Colombia, lo explica en CAMBIO desde la perspectiva normativa y constitucional, conectando la protección al tratamiento médico con la garantía de permanencia en el empleo.

“Hablando de temas de salud mental, porque realmente una enfermedad o un trastorno derivado de un deterioro de la salud mental es la ansiedad, pues se entiende que tanto lo que es nuestra normativa como jurisprudencia protege al empleado para que pueda existir tanto a reclamar medicamentos para el tratamiento contra la ansiedad, así mismo como a citas preventivas o diagnósticas en relación con la ansiedad. Está la sentencia 381 del 2023 de la Corte Constitucional, en la cual habla del fuero de salud para los empleados que ya estén diagnosticados con esto y se les deba mantener su contrato con el respeto de este fuero, es decir, no una finalización indebida, puesto que requieren una autorización del Ministerio del Trabajo”, precisa Amado.

La Sentencia T-381 de 2023, citada por el jurista, reiteró criterios fijados antes en la SU-087 de 2022 y volvió a confirmar que un trabajador con trastorno de ansiedad relacionado con el estrés laboral está cobijado por el fuero, sin que sea necesario un dictamen formal de pérdida de capacidad. Basta con que se acredite la afectación, el conocimiento del empleador y la ausencia de una causa objetiva para el despido. A ese desarrollo se sumó, en 2025, la Ley 2460, que declaró la salud mental como tema de interés nacional y obligatorio, reforzando la Ley 1616 de 2013 que ya la había reconocido como derecho fundamental.

Con todo esto, si usted llega a enfrentar un ataque de ansiedad en horario laboral, lo recomendable es acudir a urgencias o a la EPS para obtener el certificado correspondiente, presentarlo al empleador y, en paralelo, iniciar un acompañamiento psicológico o psiquiátrico que respalde futuras ausencias. Su empleador no puede echarlo por esa causa sin pasar primero por el Ministerio del Trabajo, porque la ansiedad en Colombia es una condición de salud reconocida y protegida.

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