
Hoy, hablar de igualdad parece algo normal, pero antes no era así. Hasta hace menos de un siglo, la subordinación de las mujeres en los ámbitos público, económico y político era parte de la estructura social. Gracias a las luchas de los movimientos de mujeres, hoy contamos con derechos fundamentales como el voto, el acceso a la educación, a la administración de nuestros bienes y la autonomía para decidir sobre nuestro propio futuro.
El feminismo no solo ha reclamado derechos. También ha transformado la manera en que las mujeres somos reconocidas en la sociedad. Hablar de igualdad implica entender que los derechos no pueden estar sujetos al género y que una democracia solo es plena cuando las mujeres podemos ejercer nuestra ciudadanía en condiciones reales de igualdad en la vida cotidiana.
Sin embargo, aún nos falta mucho camino por recorrer y ahora se le suma la defensa de lo que ya hemos conseguido.
En Bogotá, en este 8M nuestro sello es la igualdad. Hoy, nuestra ciudad avanza en la garantía de los derechos de las mujeres, especialmente en educación, salud, trabajo, participación política, cultura, paz y la prevención de las violencias. Estos avances se reflejan tanto en indicadores sociales como en la implementación de la Política Pública de Mujeres y Equidad de Género, que ha logrado altos niveles de cumplimiento en varios de sus objetivos.
De acuerdo con los más recientes informes de ‘Derechos de las Mujeres en Cifras’ del Observatorio de Mujeres y Equidad de Género (OMEG), Bogotá muestra avances significativos hacia la igualdad.
En materia educativa, la tasa de cobertura bruta escolar alcanza el 97,6 por ciento. Además, entre la población escolarizada de 6 y 21 años se observa una distribución prácticamente equitativa entre mujeres (49,8 por ciento) y hombres (50,2 por ciento). En educación superior, las mujeres incluso superan a los hombres: el 51,6 por ciento de las personas matriculadas son mujeres. En el ámbito de la salud, la ciudad ha ampliado el acceso al sistema.
Bogotá cuenta con un 97,7 por ciento de la población afiliada al sistema de salud, entre regímenes contributivo y subsidiado. Entre las personas mayores de 60 años afiliadas a los regímenes contributivo y subsidiado, 6 de cada 10 son mujeres, lo que refleja la mayor presencia de ellas en los grupos de mayor edad.
También se observa la inclusión de población migrante, donde las mujeres representan el 57 por ciento de quienes cuentan con permiso de protección temporal y el 54 por ciento de las personas extranjeras regularizadas afiliadas al sistema de salud.
Bogotá ha fortalecido la participación femenina en la planeación del territorio. Durante 2024, 2.610 personas participaron en 187 actividades de planeación del territorio, de las cuales 1.333 fueron mujeres, fortaleciendo su incidencia en las decisiones sobre la ciudad.
Además, se entregaron 2.509 subsidios de vivienda, priorizando hogares liderados por mujeres y facilitando el acceso a vivienda nueva o hacia apoyos de arriendo. Estas acciones se complementan con iniciativas para mejorar la seguridad y el acceso de las mujeres al espacio público.
En el ámbito laboral, el objetivo de fortalecer la autonomía económica de las mujeres también muestra avances. En los primeros cinco años de implementación de la política pública, Bogotá alcanzó un 95 por ciento de avance en las metas relacionadas con el derecho al trabajo en condiciones de igualdad y dignidad. Sin embargo, hay mucho por hacer. Solo seis de cada diez mujeres en edad de trabajar participan en el mercado laboral, mientras que en los hombres la cifra alcanza ocho de cada diez. Y más del 30 por ciento trabaja en condiciones de informalidad.
En cuanto a participación política y toma de decisiones, también se observan avances. En la administración distrital, las mujeres ocupan el 53,2 por ciento de los cargos de máximo nivel decisorio y otros niveles directivos, superando la paridad en los niveles de dirección de las entidades del Distrito.
En relación con la paz y la convivencia, en la ciudad residen cerca de 362.000 víctimas del conflicto y más de la mitad son mujeres; muchas de ellas han sufrido desplazamiento forzado, pérdida de sus redes de apoyo, empobrecimiento y otras violencias. Casi ocho de cada diez mujeres víctimas del conflicto han sido desplazadas.
Por eso, en Bogotá diferentes entidades distritales trabajan de manera articulada para garantizar verdad, reparación, atención diferencial y oportunidades para las mujeres que han vivido el impacto del conflicto armado.
Finalmente, uno de los desafíos más importantes sigue siendo garantizar el derecho de ellas a vivir una vida libre de violencias. De acuerdo con el Boletín de feminicidio del OMEG, en enero de 2026 se realizaron 13.869 atenciones a mujeres, de las cuales 10.609 estuvieron relacionadas con situaciones de violencia, lo que representa el 77 por ciento de los servicios brindados por la Secretaría Distrital de la Mujer.
En ese mismo mes, el Instituto Nacional de Medicina Legal realizó 149 valoraciones por riesgo de feminicidio, tres veces más que en el mismo periodo del año anterior, lo que permitió identificar y activar rutas de protección para mujeres en riesgo extremo, grave o moderado.
Este aumento en las atenciones y valoraciones es un indicador de que las mujeres están confiando en la Ruta Única de Atención. Por eso, garantizar que los mecanismos de denuncia, protección y justicia funcionen es clave para seguir en la lucha contra el feminicidio.
Aunque persisten desafíos estructurales, especialmente en lo que respecta a las transformaciones culturales, Bogotá continúa apostándole a su Política Pública de Mujeres y Equidad de Género, a la transversalización del enfoque de género y de derechos en todo el Distrito y, por supuesto, a no dar un paso atrás en los derechos que las mujeres hemos conquistado.
Nada de lo que hoy tenemos ocurrió por casualidad. Es el resultado de las luchas de las mujeres que nos precedieron. A ellas les debemos los avances que hoy defendemos. Nuestro reto ahora es cuidar esos derechos, ampliarlos y garantizar que la igualdad siga abriéndose camino para las generaciones futuras.
Lea los comentarios














