
A raíz de la declaración de Simeón Pérez Marroquín, alias El Viejo, sobre el magnicidio del senador Miguel Uribe Turbay y la responsabilidad de la Segunda Marquetalia de Iván Márquez en el atentado, era previsible que en año electoral se criticara con justicia y se atacara con injusticia al candidato favorito en las encuestas, Iván Cepeda. Era previsible, también, que se confundieran convenientemente las estigmatizaciones y los ataques sin pruebas con las críticas razonables y las preguntas justas. Decir que Cepeda, el candidato, tuvo todo que ver con el concepto de la Paz Total, con su elaboración ideológica e incluso práctica, no es igual a decir, sin prueba alguna, que Cepeda es el responsable del asesinato de Uribe Turbay. Decir lo primero es señalar que el candidato tiene que responder, sin evasivas, cuál fue su papel en la idea y en la ejecución de la Paz Total. Decir lo segundo es ruin, peligroso y violento.
Establecida la diferencia, me concentraré entonces en unas cuantas preguntas que considero legítimas sobre un eventual gobierno de Iván Cepeda. ¿Cuál fue, exactamente, el rol de Cepeda en la Paz Total?, ¿por qué en el plan de gobierno de Cepeda, 430 páginas de propuestas y discursos, no aparece mencionada ni una sola vez el concepto de Paz Total?, si el senador Cepeda, como dicen algunos de sus defensores en redes sociales, no es el padre, ni el arquitecto de la Paz Total, ¿por qué hay al menos tres columnas de opinión suyas entre el 2019 y el 2022 desarrollando, precisamente, ese concepto? Las pueden ver, en orden cronológico, acá https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/ivan-cepeda-castro/la-paz-total-y-definitiva-column-871427/, acá https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/ivan-cepeda-castro/cual-es-el-significado-de-la-paz-total-column-903306/ y acá https://elpais.com/opinion/2022-11-07/la-paz-total.html. También hay, en El País, de España, una entrevista sobre el rol que tendría Cepeda en el desarrollo de la ley de Paz Total en el Congreso https://elpais.com/america-colombia/2022-07-24/ivan-cepeda-la-paz-total-requiere-un-cambio-de-mentalidad.html cuando Gustavo Petro ya había ganado la Presidencia y estaba a días de posesionarse. En esa entrevista, sin que nadie pataleara, él mismo se identifica como el congresista encargado de buscar la aplicación de la Paz Total.
Parece entonces exótico que ahora, cuando los resultados de la política de la Paz Total han sido desastrosos, el candidato Cepeda y sus legítimos defensores quieran separarlo de su creación y arquitectura para señalar, como quien no quiere la cosa, que el único responsable es Danilo Rueda, primer comisionado de Paz del Gobierno Petro. Si, suponiendo un escenario distinto, la Paz Total hubiera logrado la desmovilización del ELN y de un par de estructuras de las disidencias, ¿ustedes creen que la campaña de Cepeda estaría tratando de desligarse de la paternidad teórica y práctica de la Paz Total? Por favor…
Pero ahora, como la conversación se volvió incómoda, como los grupos ilegales no han hecho otra cosa que crecer en hombres y en armas (fenómeno, por cierto, que se mantiene constante desde los años de Iván Duque) https://ideaspaz.org/publicaciones/investigaciones-analisis/2026-01/27-000-combatientes-y-record-en-disputas-el-deterioro-de-la-seguridad-marca-el-inicio-de-2026, como dice el muy buen reporte de Ideas para la Paz, como los homicidios están al alza, igual que los secuestros y las extorsiones https://cambiocolombia.com/puntos-de-vista/articulo/2026/1/la-violencia-segun-petro-que-dicen-las-cifras-y-que-no/, la campaña y el propio candidato han pretendido afirmar que sí, que siempre han estado a favor de la paz definitiva, pero que las consecuencias de la Paz Total no tienen, realmente, nada que ver con ellos. Este, lo lamento, es un malabar que pueden intentar, pero que difícilmente aguantaría una mínima verificación.
Es cierto que la Paz Total no está en un único documento —que siete años después de su aparición ideológica no existe— y que no fue formulada por una sola persona. Es, sí, un proceso de varios momentos que fue primero enunciado, como queda claro en escritos públicos, por Iván Cepeda, y que luego desarrolló el Gobierno Petro en apuesta por la ley 2272 de 2022. En sus primeros momentos, antes de que el país (y el Gobierno) entendiera que su ejecución era un desastre, que no tenía método, ni rigor, ni marco normativo claro, Cepeda daba entrevistas defendiendo la idea de una paz totalizante, simultánea e integral. Ahora, cuando sus efectos perversos han quedado en evidencia, no resulta serio, ni coherente, tratar de dirigir el dedo únicamente hacia Danilo Rueda, destituido por Petro en 2023 y figura absolutamente irrelevante en el escenario político de 2026.
Lea los comentarios














