
La revancha de la 'nueva derecha digital': así se gestó la guerra entre Álvaro Uribe y Abelardo de la Espriella
El expresidente Álvaro Uribe Vélez y el candidato ultra Abelardo de la Espriella. Fotoilustración: Yamith Mariño - CAMBIO
Con montajes, elaborados por miembros de una generación que no se identifica con la derecha tradicional y que siguen al candidato ultra, llegan al extremo –para sorpresa general– de afirmar que el expresidente está aliado con su adversario, Juan Manuel Santos, para beneficiar a Paloma Valencia.
Por: Armando Neira
La escena del video que circula en redes sociales muestra a un grupo de camionetas negras que avanza por una carretera solitaria, en medio de una noche brumosa. Los vehículos se detienen frente a una lujosa mansión y empiezan a descender varias personalidades políticas.
Aparecen la candidata Paloma Valencia, con camisa blanca y pantalón azul oscuro; Juan Daniel Oviedo, su fórmula a la Vicepresidencia, con camisa azul y el rayo tricolor; los expresidentes Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos, ambos de traje, corbata y camisa blanca; Claudia López, con su pañoleta verde, y otros como Gabriel Vallejo, director del Centro Democrático; Enrique Peñalosa, David Luna y Mauricio Cárdenas.
La pieza audiovisual es de gran factura, claramente producida con inteligencia artificial. Mientras avanzan las imágenes, el influenciador Santiago Giraldo señala a la audiencia, como si se tratara de una revelación irrefutable: “Mírelos, el único objetivo de todos ellos es derrotar al Tigre, Abelardo de la Espriella”.
Los protagonistas del video entran y se ubican alrededor de una mesa en la que hay varias hojas blancas con la imagen de un tigre, “que es el candidato del pueblo”, anota Giraldo. “¡Increíble!, ¿no? Todos unidos”, agrega, y explica que su propósito es ponerle obstáculos al candidato. Un aspirante ultra que promete que, si gana las elecciones, va a “destripar a la izquierda representada por el presidente Gustavo Petro y el candidato Iván Cepeda”.
“Este video es una obra de arte”, dice Giraldo. “Yo, cuando lo vi, quedé impresionado”, añade, mientras los personajes observan una pantalla en la que se lee: “Votar por el Tigre es botar el voto”. En la secuencia, cada uno debe cumplir una función, como alterar encuestas. “Saldré yo mismo a atacar”, dice una frase que Giraldo le adjudica al expresidente Uribe.
Mientras ellos aparecen participando en la supuesta estrategia, surge otra imagen en la que se ve a Petro y Cepeda en sillas reclinables, al borde de una piscina, brindando complacidos.
¡Uribe es tibio!
Giraldo es uno de los jóvenes que más eficazmente mueve las redes sociales a favor de De la Espriella, junto a Alejandro Bermeo, ibaguereño, también creador de contenido y quien acaba de convertirse en senador por el movimiento Salvación Nacional. “Vamos a recuperar a Colombia. Llegó el momento de la extrema coherencia y la Salvación Nacional: no más tibios, no más vendidos, no más cobardes. Es ahora o nunca”, dice Bermeo.
Se trata de una generación que se identifica como “nueva derecha” digital, una corriente que se mueve con fuerza en redes sociales y que promueve ideas libertarias en lo económico y conservadoras en lo social y que, para sorpresa de muchos, ahora llega al extremo de calificar a Uribe como “tibio”.
Una fuente que conoce cómo se mueven los hilos de la campaña de De la Espriella asegura que varios de los mensajes que ambos difunden han tenido un éxito absoluto.

Y, claro, también han provocado una fractura impensable. Como el video, que fue la pieza que molestó al expresidente Uribe y a sus hijos, especialmente a Tomás. “Son incontrolables”, afirma la fuente. ¿Y por qué no los frenan? “Porque son muy buenos en su estrategia”, responde.
En efecto, podrían considerarse el ala radical dentro de una campaña ya de por sí radical. Admiradores del presidente de Argentina, Javier Milei, fueron de los primeros en expresar su apoyo incondicional a De la Espriella. Se les critica por su dureza. “La política no funciona con besitos y abrazos”, responde Bermeo. “La política es confrontación, pugnacidad”, sostiene.
El día que empezó la batalla
En realidad, la pelea de varios miembros de la campaña de De la Espriella contra Uribe no es reciente. Se remonta a meses atrás, exactamente al 15 de diciembre de 2025, cuando –en palabras de Bermeo– le “robaron la candidatura” y “traicionaron” a “la generala María Fernanda Cabal”.
¿La robaron? “No tenemos duda”, le dijo a CAMBIO José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), figura clave hasta ese día del Centro Democrático y esposo de la senadora Cabal. “Ella ganó. Y lo que ocurrió después fue una escalada de maltrato, como ya había sucedido en 2022, cuando la relegaron al puesto 100 en la lista al Senado y luego le pusieron obstáculos para ser candidata presidencial”, argumenta el líder gremial.
Por eso, se retiró del partido. “Me voy porque los partidos deben manejarse, primero, en el marco de sus estatutos y, segundo, con decencia en sus medios. Eso es innegociable”.
De inmediato se trasladó a Salvación Nacional, movimiento que apoya la campaña de De la Espriella. Con el líder de esa colectividad, Enrique Gómez, Lafaurie mantiene ahora una relación fluida, como en su momento la tuvo con Uribe, con quien no ha vuelto siquiera a hablar.
Hoy conviven en una campaña en la que las bodegas digitales son una fuerza incuestionable para enfrentar a sus adversarios. Sin embargo, no todos están conformes con este nivel de hostilidad, que recuerda los tiempos en los que irrumpió en el país el estratega J. J. Rendón, conocido como el “genio de la propaganda sucia”.
Ni Restrepo pudo
Fuentes le dijeron a CAMBIO que, para contrarrestar el poder que habían adquirido figuras como Giraldo y Bermeo, se le encargó al respetado José Manuel Restrepo, fórmula vicepresidencial de De la Espriella, poner límites en el mensaje. “Fracasó en su intento y se hizo a un lado, porque –aunque cuestionables– ellos son para esta campaña lo que fue Guanumen para el petrismo”.
Esto en referencia al controvertido Sebastián Guanumen, quien sostenía que el petrismo, para ganar las elecciones, había que “correr la línea ética”, como en efecto ocurrió.

Ahora es la otra cara de la moneda. Como lo que está en juego es nada menos que el paso a la segunda vuelta, los ataques contra Paloma Valencia han ido en aumento.
A ellos se han sumado varios internautas con miles de seguidores, como Juan José Lafaurie, hijo de la senadora Cabal, quien afirma: “¡El establecimiento tiene miedo! Es lo mismo que pasó en Argentina”. Por eso, invita a seguir con “la campaña de la verdadera DERECHA”.
La tesis de este sector es que la clase política se aglutinó alrededor de Paloma, lo que impediría que se impusieran sus ideales. “Los de siempre”, señalan en la campaña del candidato ultra, en referencia a la campaña de Valencia y Oviedo.
En ese contexto, han llegado a afirmar que el expresidente Uribe dejó de lado sus históricas y profundas diferencias con el expresidente Santos –a quien enfrentó en el plebiscito por la paz y acusa de traicionar su legado– para evitar la llegada de una figura realmente diferente como De la Espriella.
En el nombre del padre
En este cruce de conceptos explotó la crisis. “Hay una campaña desleal para fragmentar a la oposición y hacerle el juego a Petro”, dijo Tomás Uribe. “Estos desleales fueron los que le hicieron el cajón a Cabal, porque sabían que ella no se prestaría para el circo de los de siempre”, le respondieron de inmediato. “Son tan descarados que nos llaman desleales a nosotros, que toda la vida hemos defendido a su papá de la izquierda narcoasesina”, agregaron en mensajes de diferente autoría, pero que todos los seguidores de esta línea se encargan de replicar hasta convertirlos en tendencia.
“La campaña de Abelardo de la Espriella está pagando influenciadores para atacar a Álvaro Uribe, a la oposición democrática, y le está haciendo el juego a Petro. Eso me lo confirmó un alto ejecutivo de esa campaña”, explicó Tomás Uribe. “Me habló específicamente de Carlos Suárez, estratega digital, y de Enrique Gómez, jefe de debate, como los responsables”.
“Pequeño Tomás, se nota que el complejo de ‘hijo de grande’ pesa sobre tus hombros”, respondió Suárez. “Siempre detrás, a la sombra de tu viejo y viviendo del poder, terminaste igual de delfín que los Santos”, añadió.

La batalla no se limita a las redes. Uribe también acusó al estratega político de De la Espriella, Suárez, de coordinar “reuniones de Cepeda con exparamilitares extraditados”. Esto, porque Suárez fue abogado del exjefe paramilitar Salvatore Mancuso. “Como abogado siempre sostuve una postura: ‘la majestad presidencial no se toca’”, respondió el asesor vía X.
El expresidente Uribe fue más allá y también acusó a Joaquín Gutiérrez, otro estratega de la campaña de De la Espriella, de amenazar a Luis David Duque, asesor de la campaña de Paloma. Por eso, las últimas horas han gravitado entre sindicaciones, señalamientos de parte de quienes aspiran a ganar para sacar del poder al progresismo.
El riesgo de que esta guerra deje heridas tan profundas que luego impidan una unión en segunda vuelta es descartado por Bermeo porque dice que las cosas cambiarán después del 31 de mayo, día de la primera vuelta. Sin embargo, es previsible que en el mes que falta para ir a las urnas aumenten los ataques.
Es natural: Paloma y De la Espriella están en un empate técnico, ambos alrededor del 20 por ciento de intención de voto. Un voto puede marcar la diferencia.
Por eso, los influenciadores que alimentan el discurso de De la Espriella no se detienen en consideraciones. “No más herederos, ni de un lado ni del otro. Ni los de Petro ni los de Uribe. Yo ejerzo mi derecho a la libertad de expresión y al voto. Yo voy a muerte con el Tigre”, dice Bermeo.
“Señores palomistas: el chantaje de la segunda vuelta les está saliendo mal. No están creciendo para la primera vuelta, pero sí están inflando a Cepeda. Es hora de que replanteen y entiendan que, por aferrarse al poder, se puede perder el país”, dice uno de los mensajes de los llamados abelardistas en redes.
Solo hay una derecha
“¿Por qué están diciendo que entre las campañas de derecha nos estamos atacando? Solo hay una campaña de derecha: la de Abelardo. No hay más”, sostienen. “Lo que saben es que el clan Uribe está acabado”, dicen. “Se acerca el fin del uribismo. Ya la gente no le come cuento a quienes creen que mandan desde El Ubérrimo. Colombia no es su finca, ni los uribistas son ‘uribestias’”.
Son mensajes escritos por estos nuevos hacedores de contenido y que en su momento eran similares a los de los jóvenes petristas que exigían un cambio. También han dado la vuelta a la narrativa que llevó a Petro a la Presidencia en 2022. En ese momento, los influenciadores difundían constantemente la cifra de 6.402, en referencia al número de jóvenes asesinados por miembros del Ejército en ejecuciones extrajudiciales, o mensajes sobre la necesidad de cambiar el modelo económico representado por figuras como el exministro de Hacienda Alberto Carrasquilla.
Ahora ellos utilizan la cifra de 18.677 niños reclutados, torturados, violados y asesinados por las Farc. “A sus victimarios la JEP solo les dio impunidad. Sin olvido”, afirman.
Aunque figuras como la influenciadora Jerome Sanabria, conocida en redes como @SoyJerome, –una joven de 19 años, vocera del movimiento #NoConMiAhorro, opuesto a la reforma pensional del Gobierno de Petro–, defensora de De la Espriella, se aparta de los ataques entre ambas campañas:
“Las ofensas que han llegado desde la campaña de la doctora Paloma y de parte de sus seguidores –no de ella, pues nunca se ha referido en mi contra, como tampoco lo he hecho yo respecto a ella– quedan desde este momento atrás. No guardo resentimientos ni tengo reproches. Comprendo la intensidad de esta contienda, pero no debemos olvidar que luchamos por un mismo propósito: la República está por encima de cualquiera de nosotros”, dice.
¿Después de semejante guerra no solo contra Paloma y Oviedo, sino contra el referente de la derecha y la figura más influyente en la política en el último cuarto de siglo, Uribe Vélez, habrá reconciliación?
De la Espriella ha tratado de bajarle el tono. Pero, eso sí, sus influenciadores actúan con absoluta libertad.
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