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Alirio Barrera, denuncia en su contra
Poder

Exclusivo: la denuncia contra Alirio Barrera por presunta agresión sexual que llegó a la Corte Suprema de Justicia

Alirio Barrera, senador del Centro Democrático.

Desde hace unas semanas, en la alta corte se halla un testimonio que involucra al senador del Centro Democrático con hechos ocurridos durante la época en la que era gobernador del Casanare. CAMBIO habló con la mujer, quien ratificó la denuncia y contó su testimonio. También se refirió a su cercanía a un controversial político exuribista del departamento que tiene una confrontación casada con el senador.

Por: Mateo Muñoz

En el séptimo piso del edificio de la Gobernación del Casanare está el despacho del mandamás de turno del departamento. Lo custodia una secretaria que controla quien entra y con qué prioridad a la oficina más importante de la región. Así, no cualquiera puede llegar al escritorio donde se toman decisiones que impactan a más de 450.000 personas. Sin embargo, en 2016, una jovencita que no superaba los 20 años consiguió una cita con Alirio Barrera, por ese entonces inquilino del despacho. Su objetivo era gestionar recursos económicos con el gobernador para un evento religioso. El encuentro, lejos de ser una anécdota intrascendente, se convirtió en una pesadilla que hoy cumple una década.

Así lo refleja una denuncia que llegó el 6 de marzo a la Corte Suprema de Justicia, conocida en exclusiva por CAMBIO. El documento revela un episodio tipificado por la Fiscalía como un presunto acto sexual violento ocurrido hace diez años. Este medio contactó a la denunciante, quien accedió a hacer público el proceso, así como su testimonio, con la condición de mantener en reserva su identidad. 

Por su parte, el senador argumentó que todo obedece a un ataque político de una controversial figura del departamento quien, en efecto, está relacionado con la denunciante.

“Esto no lo puede saber nadie”

A Sandra* le tomó diez años compartir con algunas personas cercanas la experiencia que la ha atormentado en silencio. Según le contó la mujer a CAMBIO, el miedo y la expectativa a que Alirio Barrera, por alguna razón, dejara de ser un poderoso del Casanare explican la distancia entre los supuestos hechos y la denuncia formal.

“Siempre me dije que debía esperar a que este señor (Barrera) perdiera su poder. Pensé que cuando terminara su periodo como gobernador eso iba a pasar y podría denunciar sin tanto miedo. Pero en diez años lo que ha hecho es escalar, a senador y otra vez senador. Yo no podía seguir callada”, dijo la mujer.

Por ello, en febrero pasado, acompañada de su familia, Sandra* decidió denunciar. Por primera vez habló de forma detallada de lo que pasó. lo hizo ante un funcionario de la Fiscalía Regional del Casanare. Cuánto narró, bajo juramento, es lo que le cuenta a CAMBIO en esta entrevista.

CAMBIO: ¿Por qué llegó al despacho del gobernador Barrera en 2016?

Sandra: En ese momento yo trabajaba en la Gobernación y también hacía parte de una Iglesia que hace campamentos para jóvenes en el departamento. Mis compañeros me pidieron que gestionara con el gobernador alguna ayuda para esas actividades, porque antes ya nos habían colaborado con carpas o recursos. Por eso le pedí a la persona que manejaba su agenda una cita y me la dio. 

CAMBIO: ¿En qué fecha pasó eso?

Sandra: No lo recuerdo bien porque han pasado varios años y también me he forzado a olvidar lo que pasó. Pero estoy segura de que fue en 2016.

CAMBIO: ¿Qué pasó en la oficina del gobernador de ese momento?

Sandra: Subí al séptimo piso del edificio, que recién lo habían inaugurado. Eran como las 2 o 3 de la tarde. Me hicieron esperar mientras el gobernador atendía a otras dos personas. Luego, la secretaria me hizo entrar y yo pasé, pero al principio no vi a nadie. Cuando di unos pasos más miré hacia un rincón y ahí estaba el gobernador, sentado como en una mesa donde hacían juntas. Me acerqué con la mano estirada y lo saludé con las buenas tardes.

Él no dijo nada y me agarró de la mano, muy duro, y luego de la otra. Me acercó hacia él y me besó a la fuerza. Yo no podía gritar, solo hacer el sonido de que no quería eso. De repente me soltó y se alejó.

CAMBIO: ¿Cuál fue su reacción?

Sandra: Le dije que por qué me hacía eso, que si no tenía familia. Él no dijo nada, se hizo hacia el otro lado de la oficina y me dijo que ahora sí le contara que necesitaba. Yo le expliqué que iba por unas ayudas para la Iglesia; él sacó una maleta y de ahí me dio 400.000 pesos.

Me dijo: ‘Tome, para los muchachos’.

CAMBIO: ¿Y la dejó ir?

Sandra: Sí, salí de esa oficina pálida, temblando, y lo primero que pensé fue: “esto no lo puede saber nadie”. 

CAMBIO: ¿Por qué pensó eso?

Sandra: Por miedo. Miedo a que me echaran del trabajo si contaba, a la reacción de mi familia y de mis conocidos, y a la reacción de él. No sé qué me podía haber hecho en ese momento, o las represalias.

CAMBIO: ¿Nunca se lo contó a nadie?

Sandra: A nadie. Me lo guardé diez años.

CAMBIO: ¿Hay pruebas de lo que le dijo a la Fiscalía?

Sandra: Está mi testimonio, pero lamentablemente siempre que uno subía al séptimo piso le quitaban el celular. No puedo decir que tengo alguna grabación de lo que pasó. Pero pueden pedir los videos de las cámaras o testimonios de quienes trabajaron ahí. Esa fue la primera y última vez que yo entré al despacho del gobernador.

CAMBIO: ¿Qué implicó eso para usted?

Sandra: Fue muy difícil cargar sola con ese peso y las consecuencias. Cada vez que un hombre se me acerca entro en alerta y siento miedo. Yo nunca he recibido atención psicológica. Al final pensé en mi hija y no quiero que ella viva esto, quiero que si algo le pasa me lo cuente y no se calle. Debo darle ese ejemplo.

CAMBIO: ¿Y hoy siente miedo?

Sandra: Claro, él sigue siendo poderoso, es senador, y creo que hasta dice que quiere ser presidente. Y yo, una simple ciudadana: por eso no quiero que mi nombre se sepa todavía, al menos hasta que tenga protección. Pero he visto que las denuncias de acoso están creciendo y tienen respaldo. No quería quedarme callada. Estoy dispuesta a enfrentarlo cara a cara para ver si lo que digo es mentira.

Un contexto político difícil de obviar

CAMBIO contactó al equipo del senador Alirio Barrera para conocer su postura frente a la denuncia. Desde allí indicaron que solo hasta el pasado 26 de marzo, sobre las 6 de la tarde, fueron notificados por la Corte Suprema del proceso que apenas comienza en contra del congresista y por ello no conocen los detalles del testimonio ni quién lo hace.

Sin embargo, comunicaron que: “Lo más probable es que sea una persecución de campaña en Casanare [...] es una persecución de ‘Segurito’. Estamos tranquilos porque sabemos que es para hacer bulla. Al senador lo van a seguir atacando por su cercanía a Paloma Valencia”.

Además, desde el equipo jurídico dijeron que: “El proceso se encuentra en etapa inicial bajo la Ley 600. No hay acusación, no hay decisión de fondo y no existe definición de responsabilidad. Es importante precisar que una denuncia por sí sola, no constituye prueba. A la fecha no existe evidencia objetiva conocida que corrobore los hechos mencionados, aunque sí puede generar un impacto reputacional y político que exige especial prudencia más en esta en época electoral”.

Pero ¿quién es ‘Segurito’? El equipo del senador se refiere a Jorge Enrique Ortiz, un empresario vallecaucano y político en el Casanare que en algún momento se presentó como el canciller de Uribe gracias a su cercanía con el expresidente. Ortiz, quien dice que su apodo surgió por su trabajo durante años en seguridad industrial en empresas petroleras, ha tenido una pintoresca trayectoria por varios partidos.

Fue cofundador del Centro Democrático en el departamento y, según él, en 2015 le gestionó el aval a Alirio Barrera para aspirar a la gobernación del Casanare. Además, le dijo a CAMBIO que apoyó con recursos esa campaña. Sin embargo, una vez electo Barrera, ‘Segurito’ empezó a distanciarse paulatinamente del gobernador, hasta que el rompimiento fue total.

“Sí, me distancié de él porque incumplió unos acuerdos programáticos, que no voy a decir cuáles son. Luego me fui enterando de irregularidades de la gobernación y por eso tomé distancia”, le dijo Ortiz a este medio.

Después de la administración de Barrera, ‘Segurito’ renunció al Centro Democrático y en las elecciones de 2023 apoyó a César Ortiz Zorro, hoy gobernador que ganó con el aval del Partido Verde. Ahora, asegura que apoya a Iván Cepeda y publica varios videos la semana en sus redes sociales criticando duramente al senador Barrera 

Al revisar la denuncia original que se radicó en la Fiscalía contra Alirio Barrera en febrero pasado, aparece Jorge Enrique Ortiz como denunciante, a pesar de que no es la víctima directa. Consultado por ello, ‘Segurito’ explicó que radicó el documento con autorización de Sandra* días después de conocer el testimonio de la mujer.

“Ella es muy cercana a mí y me contó a comienzos de este año. Le dije que debía denunciar y la apoyé para que lo hiciera. Ni siquiera buscamos un abogado porque eso implica recursos que no tenemos”, dijo Jorge Enrique Ortiz, Segurito.

Según explicaron el político y Sandra*, semanas después de la radicación de la denuncia la Fiscalía llamó a la mujer a dar su testimonio en Yopal. Allí contó los hechos que habrían sucedido en 2016. 

La última noticia que han tenido del caso fue el traslado que se le dio al proceso a la Corte Suprema al ser el juez natural de los congresistas.

Es inocultable que el trasfondo político golpea la denuncia de Sandra*. Ella es consciente de ello y asegura: “Sé que el apoyo de él (Jorge Enrique Ortiz) puede generar comentarios y que el senador se va a excusar en que es un ataque político. Pero yo sé que lo que digo es verdad, al punto de que no quise hacerlo público antes de las elecciones porque no me interesa”.

Por su parte, ‘Segurito’ manifestó que confía en la contundencia del testimonio y que los hechos ocurrieron hace diez años, cuando él y Alirio Barrera seguían siendo aliados. “Claro que se debe contar el contexto y mi enemistad con Barrera. Eso le da transparencia al proceso y evita que haya suspicacias que le quiten credibilidad a la denuncia. Me pueden llamar a un polígrafo si quieren, no tengo miedo”, dijo Ortiz.

Hasta ahora, Sandra sigue a la espera del avance del proceso confiando en que la política menuda del Casanare no se le cruce en el camino de su testimonio. “Si la investigación avanza y llega a la verdad, estará por encima de la política”, dijo.

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