
“El presidente no le puede bajar la caña a este escándalo de corrupción en la UNGRD”: Paula Bolívar
CAMBIO habló con la periodista Paula Bolívar, quien destapó el mayor entramado de corrupción del Gobierno de Gustavo Petro y que esta semana sumó dos nuevos congresistas más capturados. A su juicio, el jefe de Estado sí tiene responsabilidad política. “Estamos viendo los estragos de la corrupción porque no tuvimos a un funcionario en la prevención del riesgo analizando lo que iba a pasar en Córdoba”.
La decisión de la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia de detener a los congresistas reelectos Wadith Manzur y Karen Manrique no solo implicará el castigo de ‘la silla vacía’ para partidos que insistieron en avalar a personas señaladas de hacer parte de un acuerdo ilegal, sino que profundiza el escándalo de desvío de recursos en la UNGRD. En total, ya van ocho congresistas en juicio, tres exaltos funcionarios del Gobierno en la cárcel y dos prófugos.
CAMBIO habló con la periodista Paula Bolívar, quien desde los micrófonos de la W Radio destapó la corruptela, sobre su libro El desastre de los decentes, ya en librerías del país, el avance de la investigación y lo que aún falta. Bolívar, ahora fundadora de Brava News, insiste en que “la corrupción sí mata. No lo hace con un arma en la cabeza, sino con sobrecostos en carrotanques, con ollas comunitarias vacías y con jagüeyes sin construir”.
CAMBIO: Una gran frustración de los periodistas de investigación es que la justicia no haga nada o responda tardíamente. En esta ocasión su trabajo destapó primero una irregularidad de un contrato de carrotanques, impulsó las pesquisas y esta semana hay dos congresistas más capturados. ¿Qué reflexión hace?
P.B.: La frustración es constante. Cuando uno es periodista de investigación sabe que en muchas ocasiones ni la justicia ni los entes de control responden. Cuando empecé haciendo la denuncia de los sobrecostos de los carrotanques, tuve un choque con la Contraloría que señaló sobrecostos, pero mucho más bajos de los que yo había presentado. Pensé que iba a ser un caso más de sobrecostos, de una problemática de contratación pública o de pronto de improvisación. Sin embargo, hubo algo muy importante para este caso: la imagen de los carrotanques. Eran unos cuarenta ‘elefantes blancos’ en el desierto de La Guajira sin llevar agua. Era un mensaje claro y sencillo, una imagen reveladora y demasiado contundente para que todos los colombianos voltearan a ver a La Guajira. Por otro lado, para mí fue fundamental que los colegas también le pusieran la lupa a este tema.
CAMBIO: A veces una investigación se queda en una sola denuncia, pero acá hubo una presión para que la justicia respondiera…
P.B.: La justicia respondió y creo también que, de forma muy hábil, los implicados fueron los que se sentaron a negociar con la Fiscalía. Olmedo López, cuando ya se vio caído, buscó a la Fiscalía y le dijo: ‘Quiero negociar, tengo una libreta en donde tengo todas las pruebas de lo que pasó en el Congreso’. Simultáneamente lo hizo Sneyder Pinilla. Eso benefició en su momento a la Fiscalía, pues sería absurdo que, teniendo a los dos implicados con toda la información, la justicia no actuara.
CAMBIO: Está lanzando el libro El desastre de los decentes que consigna un trabajo de investigación que fue revelando poco a poco este entramado corrupto en el cual el Gobierno habría decidido cooptar el Congreso a cambio de dádivas en varios frentes. Esto lo sabemos hoy y la justicia deberá determinar responsabilidades. ¿Cómo era su vida mientras iba revelando detalles de este caso?
P.B.: Mientras iba sacando los documentos me volví intensa porque, normalmente, en una sala de redacción, uno proponme un tema diferente, algo que nadie tenga y yo era todos los días con los carrotanques. Pero cuando descubro que Olmedo y Sneyder falsificaron una factura para justificar los sobrecostos, ahí decido dejar las otras investigaciones que estaba adelantando y me di cuenta de que no era solo negligencia o improvisación, sino algo más grande. Paralelamente empezaron las presiones. En redes sociales hubo una avalancha de críticas diciendo que yo quería hacerle un golpe de Estado al presidente Gustavo Petro. Por otro lado, los abogados de los implicados me mandaban derechos de rectificación. Al tiempo, estaba reuniéndome con los implicados. Estuve sentada con Luis Eduardo López Rosero, conocido como ‘El Pastuso’, antes de que lo capturaran. Fueron unos días muy difíciles, pero no había tiempo de sentarse a ver las críticas, sino que la forma de reaccionar a acusaciones falsas en contra de mi trabajo era mostrar las pruebas.
CAMBIO: ¿Esas presiones en algún momento se convirtieron en amenazas?
P.B.: Creo que el acoso judicial se convierte en una especie de censura para nosotros los periodistas de investigación porque, muchas veces, en vez de estar investigando a esa persona implicada, nos dedicamos a responder a esas demandas. Me sentí muy presionada.

CAMBIO: ¿Cómo era enfrentar el silencio institucional y de personas que buscaban negar estos hechos?
P.B.: Fue una de las cosas más duras porque las entidades públicas en vez de acoger la denuncia y mirar qué estaba pasando, salían con comunicados en contra de mi investigación. Un momento clave fue cuando la UNGRD filtró un documento que decía que los sobrecostos que yo había denunciado eran falsos y que ellos habían tenido costos adicionales que yo no había tenido en cuenta como, por ejemplo, el combustible, el mantenimiento -aunque eran vehículos nuevos-, el parqueadero, los peajes… un montón de costos absurdos que no estaban incluidos en la factura ante la DIAN.
Pero lo que a mí realmente me preocupó fue cuando la Contraloría y la Procuraduría me decían que los sobrecostos no eran tantos. ¿Cómo es posible que una entidad que seguro tiene a todos los expertos me diga que la que se pifió fui yo cuando fueron ellos los que se equivocaron? Entonces no solo te estás enfrentando a los poderosos y a los políticos que estás denunciando, sino que no recibes un respaldo de los entes de investigación. Y no puede quedar por fuera la Fiduprevisora: ¿cómo es posible que haya aprobado documentos falsos y prácticamente legalizado la corrupción?
CAMBIO: ¿En ese momento se llegó a imaginar la magnitud del desvío de recursos en la UNGRD que hoy conocemos?
P.B.: Nunca y hago una reflexión para los periodistas: muchas veces en el afán de encontrar la ‘chiva’, la primicia y la exclusiva se nos olvida el poder del micrófono, que es darle voz al ciudadano. Yo escuché a un ciudadano que tenía una preocupación de unos carrotanques abandonados.
Por supuesto que nunca me imaginé que esto iba a terminar en un entramado de corrupción orquestado desde la casa de Nariño con sede en el Congreso de la República.
CAMBIO: Un componente clave fueron las reuniones con los implicados y en especial con Olmedo López. ¿Cómo fue convencerlo? Porque en principio él quiso desvirtuar la investigación…
P.B.: Muy buena pregunta. Todavía me cuestiono por qué decidió hablar conmigo. Esa es justamente una de las partes más interesantes que tiene el libro: poder hablar con el hombre que recibió todas las órdenes, que conoció y que lideró este escándalo de corrupción al interior de la UNGRD. No fue fácil el primer encuentro con Olmedo. Él estaba prevenido porque, gracias a mis denuncias, él está privado de la libertad. Esa vez le dije: ‘Mire, los periodistas denunciamos delitos y hechos más no personas. A mí no me importa si usted es del gobierno Petro, de Santos, de Uribe o de Duque. Simplemente, usted cometió un delito contra la administración pública, yo soy periodista y ese es mi trabajo’,
Desde el principio fui honesta con él y respetuosa de no juzgarlo, de generar confianza para que él me contara su verdad, de que me contara por qué lo pusieron en la UNGRD. Para poder tener respuesta tuve que ir cinco veces. En la primera entrevista hubo un silencio incómodo, él no me miraba de frente. Pero luego, en la medida que iba hablando con él, me contó un poco más, me dio respuestas a esas preguntas que yo tan insistentemente le hacía. Así se dio esa entrevista para el libro.
CAMBIO: ¿En su concepto, después de hablar con él tantas veces, López es un testigo creíble?
P.B.: Estamos hablando de alguien implicado en un caso de corrupción y que confesó delitos en contra de la administración pública. Creo que muchas de las cosas que López entregó a la justicia son reales, y muestra de ello es que la Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia han actuado. Seguro analizaron todos los registros de llamadas de ubicaciones, las conversaciones, la georreferenciación que entregaron de dónde estaban ubicados los días en donde supuestamente se entregaron los sobornos. Están los videos de la casa de Nariño del día del ‘cónclave’, en donde se reunieron todos los ministros y en donde supuestamente, según el testimonio de López, se dio la orden por parte de Luis Fernando Velasco de comprar a los congresistas.
‘De seguro, Olmedo todavía no ha entregado toda la información: esa es la sensación que me queda a mí. Hay una parte que no se ha contado’.
CAMBIO: Acá están presos Olmedo López, exdirector de la UNGRD; Sneyder Pinilla, exsubdirector; Luis Carlos Barreto, exfuncionario de la misma entidad; Sandra Ortiz, exconsejera presidencial para las regiones; los presidentes de Senado y Cámara Iván Name y Andrés Calle, así como los exministros de Hacienda y del Interior Ricardo Bonilla y Luis Fernando Velasco. Y están prófugos el exdirector del Dapre Carlos Ramón González y el exdirector de Función Pública César Manrique, entre otros. De todos estos personajes, ¿quién dice la verdad y quién miente?
P.B.: Entrar a cuestionar quien dice la verdad o quién no sería irresponsable de mi parte. Creo que hay que tener en cuenta los hechos y las pruebas. Hay tres personajes clave aquí: López, Pinilla y María Alejandra Benavides, quien ya logró una negociación con inmunidad total. Son la columna vertebral que ha permitido involucrar a los otros implicados en este caso. Acá los procesados dicen que López es un mentiroso, pero a mí si me llama la atención que los tres testimonios coinciden y que también coinciden las pruebas que entregaron. Habría que ser muy ciego para decir que nada de eso es cierto y que ellos son los tres mosqueteros mentirosos. Además, también me llamó mucho la atención la inmediatez con la que el señor Carlos Ramón González salió del país.
¿Si usted no tiene nada que temer y si realmente Olmedo López es un mentiroso, por qué sale huyendo del país?
CAMBIO: El presidente Petro ha tratado de minimizar este escándalo acudiendo casi a la figura de las manzanas podridas, insistiendo que acá no se compraron congresistas. ¿Cuál es su análisis de la responsabilidad política de Petro?
P.B.: La respuesta del presidente Petro, para mí, es lamentable. Aunque en la apertura del Congreso reconoció que sí había nombrado a López, creo que hay una responsabilidad política: la corrupción inicia cuando una persona acepta un cargo para el cual no está preparada. El presidente nombró a López a pesar de los cuestionamientos que tenía de su paso en la Alcaldía de Itagüí y de las denuncias que tenía la Fiscalía. El presidente nombró a una persona que no tenía ni idea de las emergencias en el país. Eso merece una responsabilidad política porque, a su vez, López nombró a Pinilla y este a Barreto. La corrupción sí mata. Si hoy no tengo recursos para atender lo que me está pasando en Córdoba, pues pierdo vidas. Si yo pongo a un corrupto en la subdirección de Manejo de Desastres, que no se dedica a su misión, sino a robarse la plata, la corrupción mata.
Petro le prometió a las personas más humildes y vulnerables del país que les iba a mejorar su estilo de vida y, en vez de cumplirles, les nombró a un corrupto en la entidad más importante del país, que es la UNGRD. El presidente pudo haber ayudado a miles de familias ribereñas en las zonas más apartadas, en los territorios más inestables, pero decidió nombrar a una persona cuestionada. Hoy en día, a pesar de que están capturados, estamos viendo los estragos de la corrupción porque no tuvimos a un funcionario analizando lo que iba a pasar en Córdoba.
Por otro lado, el presidente dice que esos contratos ni siquiera se desembolsaron. Ahí hay que entender que a los congresistas de la Comisión Interparlamentaria de Crédito Público los están acusando por cohecho impropio. Es decir, ellos hicieron un acuerdo ilegal. Independientemente si se haya pagado o no, el acuerdo se hizo y fue avalado por todo un gobierno, así que el presidente no le puede bajar la caña a este escándalo de corrupción porque es uno de los más grandes y porque sigue afectando a los colombianos más vulnerables.
‘Insisto: la corrupción sí mata y no lo hace con un arma en la cabeza, sino con sobrecostos en carrotanques, con ollas comunitarias vacías y con jagueyes sin construir’.

CAMBIO: ¿Cuándo cree que el presidente Petro se enteró de todo esto?
P.B.: No sé cuándo se haya enterado el presidente de cómo se armó todo este entramado de corrupción en la UNGRD y cómo se dieron esas reuniones en la oficina de Carlos Ramón González. Pero recordemos que, en 2023, Petro dijo que le habían dado un golpe blando porque la Contraloría había suspendido a Olmedo López porque no había respondido muy bien todo el tema de la reconstrucción en Mocoa. Esa pudo haber sido la primera advertencia, se pudieron evitar muchas cosas si Olmedo López no hubiera regresado a su cargo. Del presidente Petro y la relación con López todavía quedan muchas dudas, muchas conversaciones que yo sé que ellos dos tuvieron, pero no sé en qué momento se conocerán.
CAMBIO: ¿Ya llegamos a la punta al iceberg en este escándalo de la UNGRD o todavía hay tela para cortar?
P.B.: Todavía hay mucha información, pero los implicados no han entregando todo. Olmedo tiene un principio de oportunidad por los delitos más leves, pero todavía no tiene el preacuerdo por los más graves. Lo que me dejó entrever López en esa entrevista es que él tiene mucho por contar, pero que hasta que no le aprueben su preacuerdo, no se va a arriesgar. Todavía falta que investiguen bien el papel del Partido Conservador en todos estos contratos de La Guajira. Hubo varias reuniones de López y visitas al departamento con todos los alcaldes puestos por el Partido Conservador y hay contratos con el Invías gigantescos promovidos por esa colectividad. Usted va a mirar las vías y no las han terminado y son billones de pesos.
CAMBIO: Eso está en indagación en la Sala de Instrucción por el momento. Para cerrar, en el libro también hay una reflexión sobre la corrupción, que parece transformarse y adaptarse con éxito en nuestro país. ¿Colombia perdió la batalla o hay esperanza?
P.B.: Yo sí tengo mucha esperanza de que en algún momento se reduzca significativamente la corrupción en nuestro país. Hay muchos periodistas jóvenes y periodistas a quienes realmente les duele su país y eso es esperanzador. El último capítulo de mi libro se llama ‘El oficio del corrupto’, un análisis que hago con un profesor de la Universidad Externado Oscar Alfonso, en donde analizamos a los corruptos. ¿Cómo son? El corrupto no se vuelve corrupto porque le ponen una bolsa llena de dinero en efectivo: el corrupto tiene la corrupción como oficio. Son unos personajes que se dedican a esto independientemente del gobierno de turno. Son personajes que están dispuestos a perder el prestigio social y ético con tal de no perder el prestigio económico y político. Estos personajes heredan la corrupción y la multiplican. Así que superinvitados a que lean este capítulo.
CAMBIO: ¿Quiere contarnos algo más?
P.B.: Hay un capítulo que no hemos terminado de entender o de investigar: ¿por qué todos los gobiernos han fracasado en llevar el agua a La Guajira?
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