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Análisis de la captura de Maduro Croda

Venezuela: la caída de Maduro y el inicio de una transición pactada

La extracción de Nicolás Maduro deja un vacío que Estados Unidos busca llenar negociando con el chavismo a espaldas de María Corina Machado. La designación de Delcy Rodríguez apunta a una transición bajo los términos que imponga Washington. La prioridad es el petróleo y no la democracia y, aunque Maduro tenía que caer, el precedente es grave para América Latina.

Por: Rafael Croda

En el último mes, medios estadounidenses habían especulado sobre la imposibilidad de que el presidente Donald Trump lograra la caída de Nicolás Maduro sin quebrar el círculo de seguridad de agentes cubanos que rodeaba las 24 horas del día al dictador venezolano. Incluso, mencionaron que, para ello, el secretario de Estado, Marco Rubio, estaba obligado a pactar con los líderes cubanos Miguel Díaz-Canel o Raúl Castro la entrega del chavista.

Lo cierto es que durante las primeras horas de la madrugada del sábado 3 de enero, Maduro fue capturado y “extraído” de Venezuela durante una operación militar de Estados Unidos en ese país. Y muchos analistas de seguridad creen que se trató de una entrega pactada. No se sabe si con los cubanos, con algunos jefes militares chavistas, con altos funcionarios del régimen o con todos ellos.

Lo que sí es un hecho es que en la conferencia de prensa que ofreció en Mar-a-Lago para hablar de la captura de Maduro, Trump aseguró que la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, le expresó al secretario Marco Rubio, con quien tuvo una prolongada conversación, su disposición a colaborar con Washington para facilitar la transición política en Venezuela.

“Está dispuesta a hacer lo que consideremos necesario para que esto funcione”, dijo el mandatario estadounidense quien, además, de manera sorpresiva, descartó que la líder opositora y Premio Nobel de Paz 2025, María Corina Machado, vaya a asumir la conducción del país.

“Es una mujer muy agradable, pero no tiene el apoyo o el respeto de su país”, aseguró.

Y aunque Delcy Rodríguez pronunció después un mensaje a la nación en el que repudió el ataque estadounidense y el “secuestro” de Maduro, de quien dijo que sigue siendo el “presidente”, también habló de su disposición a tener “relaciones de respeto” con todos los países y subrayó el derecho de los venezolanos a vivir “en paz, en tranquilidad”.

El profesor de la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas Benigno Alarcón dice a CAMBIO que lo que está en marcha en Venezuela es “un proceso de negociación” con Washington en el que están involucrados chavistas de niveles alto y medio y algunos militares.

Y para el sociólogo de la Universidad Central de Venezuela (UCVV) Ignacio Ávalos, la vicepresidenta Delcy Rodríguez parece ser la elegida de Washington para conducir una transición política negociada en la que el régimen “va a funcionar en los términos que imponga Trump”.

En octubre pasado, el diario Miami Herald aseguró que la vicepresidenta y su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la unicameral Asamblea Nacional, negociaban con Estados Unidos, con mediación de Qatar, un plan de transición sin Nicolás Maduro, el cual les pareció “aceptable” a los asesores de Trump.

Los hermanos Rodríguez, que son de los pocos altos funcionarios chavistas que no enfrentan cargos por narcotráfico en la justicia estadounidense, se habrían presentado como figuras de continuidad institucional en ese plan, que incluía al general retirado Miguel Rodríguez Torres -quien está exiliado en España- como cabeza de un gobierno de transición.

La vicepresidenta, sin embargo, desmintió la nota del Miami Herald.

En su mensaje al país, la tarde del sábado, Delcy Rodríguez apareció rodeada de otros jefes chavistas, como su hermano Jorge Rodríguez y los ministros de Interior, Diosdado Cabello, y de Defensa, el general Vladimir Padrino.

Pero el defensor de derechos humanos Rafael Uzcátegui asegura que “hasta ahora todo apunta a que hubo una negociación de Washington con los Rodríguez”.

La noche del sábado, el Tribunal Superior de Justicia de Venezuela designó a Delcy Rodríguez como presidenta encargada “para garantizar la continuidad administrativa y la defensa integral de la nación” ante la ausencia de Maduro.

De acuerdo con la Constitución venezolana, lo que ahora debe ocurrir es una convocatoria para realizar elecciones presidenciales en un plazo máximo de tres meses.

Cayó Maduro, pero no el régimen

Para los expertos consultados por CAMBIO en Caracas es evidente que el ataque militar del Pentágono contra Venezuela estuvo precedido de una operación política que incluyó acuerdos con mandos militares y altos funcionarios del régimen que colaboraron con las fuerzas estadounidenses para ubicar y capturar a Maduro.

De otra manera, indican, no se explica que la “guardia pretoriana” de agente cubanos que cuidaba al dictador haya permitido su captura.

“Al final fue demasiado fácil”, señala por la vía telefónica un militar retirado que radica en la zona metropolitana de Caracas y que pide la reserva de su identidad.

Nicolás Maduro con los ojos vendados y esposado, en una imagen publicada por Trump en su red social Truth Social.
Nicolás Maduro con los ojos vendados y esposado, en una imagen publicada por Trump en su red social Truth Social.

De acuerdo con esta fuente,  el ataque contra Venezuela, en el cual participaron 150 aeronaves, entre helicópteros, drones, cazas y bombarderos, fue “extrañamente limpio” pues, según información del gobierno estadounidense, no produjo ninguna baja entre sus fuerzas y sólo un helicóptero resultó dañado por artillería antiaérea, pero nunca perdió su autonomía de vuelo.

“¿Esto qué nos indica? –plantea el militar venezolano--: que no hubo respuesta de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) a ese ataque”.

La FANB, indica, ha mantenido a sus propias tropas sin acceso al armamento pesado por miedo a un golpe de Estado, y este ataque los sorprendió sin capacidad de fuego antiaéreo y “sin muchos ánimos para intentar defenderse porque, además, cuando tú disparas, estás revelando el lugar donde estás y sabes que te van a responder”.

La defensora venezolana de derechos humanos y presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés), Carolina Jiménez, señala que a pesar de los llamados que hicieron dirigentes chavistas como Diosdado Cabello y el general Vladimir Padrino para “activar” el operativo de defensa, esto no ocurrió.

“La idea de que la gente iba a salir a las calles a apoyar a Maduro no se materializó, nadie salió espontáneamente a defenderlo”, indica Jiménez.

Habitantes de  Caracas y de varias poblaciones venezolanas reportaron que las calles lucen vacías y que la gente se mantiene a la expectativa de lo que pueda ocurrir. En los supermercados, farmacias y gasolinerías se observaron largas filas de personas que buscan abastecerse. “Compras nerviosas”, les llaman allá. Pero no hay presencia militar o policial fuera de lo común.

Tampoco circulan en sus motocicletas integrantes de los grupos paramilitares chavistas conocidos como “colectivos”, quienes juraron lealtad absoluta a Maduro.

Pero la directora de WOLA advierte que, aunque la captura de Maduro es “un golpe durísimo para el chavismo” y el régimen quedó “gravemente herido, esto no implica que esté muerto”.

Jiménez prevé que Estados Unidos tratará de resolver el tramo final del conflicto con Venezuela a través de la concertación política con funcionarios claves del régimen, aunque por el momento “no queda muy claro que estemos en camino de una transición institucional”.

En su conferencia de prensa en Mar-a-Lago, Trump dejó en claro que lo que menos le importa es la democracia venezolana y que, en cambio, su prioridad es disponer de las enormes reservas petroleras del país –de 303 mil millones de barriles, las más altas del mundo-- a través de empresas estadounidenses que se encargarían de explorar y explotar ese recurso energético.

“Haremos que nuestras grandes compañías petroleras entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura que está muy dañada y comiencen a ganar dinero para el país”, aseguró.

La doctrina Trump

El ataque de Estados Unidos a Venezuela está perfectamente alineado con la Estrategia de Seguridad Nacional 2025, presentada por la Casa Blanca el 5 de diciembre pasado y la cual no deja lugar a dudas: el “corolario Trump” a la Doctrina Monroe que plantea el documento implica el control estadounidense de América Latina y esto exige el sometimiento de los países de la región a los intereses de Washington.

Trump no quiere socios, sino “aliados confiables” que estarán supeditados a una relación asimétrica y de plena dependencia.

La doctora en sociología Estefanía Ciro, especialista en política de drogas y seguridad hemisférica, considera que América Latina sí está en presencia de “la doctrina Trump”, la cual no sólo significa la reconceptualización del precepto de la Doctrina Monroe de hace un siglo, “América para los americanos”, sino una idea más autocrática: “América para Trump”.

Una de las premisas del “corolario Trump” a la Doctrina Monroe es ejercer un dominio de los recursos estratégicos de la región: petróleo, gas, agua, litio, tierras raras y coltán, entre otros, que Venezuela tiene en cantidades abundantes.

Para la presidenta de WOLA, la operación contra Venezuela sienta “un precedente y un estándar bastante preocupante” para la región, y países como Colombia y México, que han sido mencionados por Trump como eventuales blancos de ataques militares, deberían “tomarse en serio esas amenazas”.

De hecho, Trump dijo en Mar-a-Lago que el presidente colombiano Gustavo Petro tiene “fábricas de cocaína” y “debe cuidarse el trasero”, y también amenazó a Cuba al afirmar que es “una nación fallida” y “un caso muy similar” al de Venezuela.

Antes, en una entrevista con Fox News la mañana del sábado, el mandatario estadounidense había dicho que “algo tendrá que hacerse” con los cárteles mexicanos de la droga ya que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, “es una buena mujer, pero los carteles mandan en México, ella no manda en México”.

El secretario de Estado, Marco Rubio, ha sido especialmente enfático en que Maduro, quien la tarde del sábado arribó en calidad de reo a una base militar en Nueva York para ser juzgado por narcotráfico, fue capturado por cargos relacionados con ese delito y porque era un prófugo de la justicia estadounidense.

Sin embargo, para el escritor y periodista venezolano Hugo Prieto, el argumento de que Maduro fue capturado por su relación con el narcotráfico “es una falacia” con la que Estados Unidos trata de justificar esa operación.

Pero dice que con la captura de Maduro sin bajas estadunidenses, Trump se anota una victoria política que va en línea con la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos 2025, presentada el mes pasado, y con el objetivo de “controlar” el petróleo venezolano.

De acuerdo con Prieto, aún quedan varias preguntas por responder, entre ellas quién va a controlar el territorio venezolano; por qué no hubo ninguna reacción de la Fuerza Armada al ataque estadunidense y dónde quedan la soberanía y el derecho a la autodeterminación de Venezuela.

“No sabemos tampoco si el régimen chavista ya concluyó como tal o si ya estamos en otra etapa de la crisis política, pero sí sabemos que la crisis no se ha resuelto”, asegura.
Y sostiene que, ante las amenazas de Trump, “Colombia y México deberían poner sus barbas a remojar”.

El coletazo para Colombia

El investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad de Colombia, Ronal Rodríguez, dice que el impacto de los sucesos en Venezuela para Colombia será profundo por la vecindad, por la falta de preparación del gobierno de Petro para enfrentar una eventual oleada migratoria y por los problemas de seguridad fronterizos, que involucran al ELN.

“A pesar de todo lo que se sabía que estaba sucediendo en Venezuela, el gobierno colombiano nunca preparó un plan para responder a esto y sus capacidades diplomáticas hoy son mínimas por la manera en que el presidente ha manejado las relaciones internacionales, por redes sociales y con el micrófono”, sostiene.

Y dice que es posible que se presente una nueva llegada masiva de migrantes venezolanos que desbordaría al gobierno por la falta de capacidad institucional y por la disminución de la ayuda internacional para tender el fenómeno.

Además, indica Rodríguez, en la zona del Catatumbo estalló de nuevo una confrontación entre el ELN y el Frente 33 de la disidencia de las FARC, lo que ya ha causado el desplazamiento de más de 83 mil personas hacia Cúcuta y su zona metropolitana.

El gobierno colombiano envió tropas a la frontera con Venezuela, instaló un puesto de mando en Cúcuta para enfrentar una eventual emergencia humanitaria en esa zona y tomó medidas para evitar posibles atentados del ELN en respuesta al ataque estadunidense al vecino país y a la captura de Maduro.

“Es claro que las amenazas para Colombia provienen de organizaciones de crimen transnacional, no de las naciones”, señaló el ministro de Defensa, Pedro Sánchez.

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