
El caso Carlos Ramón González y las señales contradictorias del Gobierno colombiano al régimen de Nicaragua
El Reporte Coronell da nuevos detalles sobre la solicitud de extradición de Carlos Ramón González que habría sido considerada por Nicaragua como una simple formalidad. Documentos y testimonios muestran que el encargado de negocios de Colombia vivía con el exdirector del Dapre hoy prófugo de la justicia.
Por: Carolina Calero
Según El Reporte Coronell, el régimen de Daniel Ortega interpretó la solicitud de extradición de Carlos Ramón González, presentada por Colombia, como un trámite simbólico. Para ese país, el verdadero interés del Gobierno colombiano era garantizar que Nicaragua otorgara asilo al exfuncionario cercano a Gustavo Petro.
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La razón principal, según el informe, está en la relación entre el prófugo y el encargado de negocios de Colombia en Managua, Óscar Iván Muñoz Giraldo, quien firmó la petición de extradición. Ambos compartían vivienda hasta un día antes de enviarse la solicitud oficial.
El Reporte Coronell reveló que González y Muñoz habitaban juntos en una casa del barrio Las Colinas, en Managua, hasta el viernes 15 de agosto, cuando la situación se hizo pública. Antes de mudarse allí, González ya había vivido por tres meses en la residencia oficial del embajador colombiano, León Fredy Muñoz, junto a los dos diplomáticos. Esta propiedad, financiada con recursos del Estado, se encuentra en la Tercera Entrada de Las Colinas.
Documentos citados en el informe muestran que González no solo residió con funcionarios de la embajada, sino que también utilizó de forma recurrente la camioneta diplomática Toyota Fortuner asignada al embajador.
Cuando León Fredy Muñoz renunció para asumir una curul en el Senado, Óscar Iván Muñoz continuó en Managua como encargado de negocios. Al dejar la residencia oficial, arrendó otra vivienda cercana y se mudó allí junto con González.
Gestiones irregulares y cercanía con el régimen sandinista
El Reporte Coronell también señala que, durante su gestión, el entonces embajador León Fredy Muñoz envió una carta a la Cancillería nicaragüense solicitando el ingreso de González al país, presentándolo como “invitado personal del embajador”. Incluso se reunió con el vicecanciller de Nicaragua para explicar la situación del “compañero”, como llamaba al prófugo.

El 13 de diciembre de 2024, Muñoz organizó una recepción en la residencia oficial en la que presentó a González ante la ministra del Interior nicaragüense, Amelia Coronel Kinloch.
Además, el exembajador participó en marchas del Frente Sandinista portando gorra y pañoleta del partido, una conducta prohibida para diplomáticos.
“Así hablaba cuando se integró a una manifestación partidista”, recordó Coronell en su informe. Esta actuación le costó un llamado de atención de la Cancillería colombiana, mientras la Procuraduría abrió una investigación de la que no se conocen resultados.
El reclamo colombiano y la respuesta de Ortega
Con estos antecedentes, la carta enviada por los ministerios de Relaciones Exteriores y de Justicia de Colombia para manifestar su desacuerdo con el asilo a González habría sido interpretada por Ortega como un simple requisito formal.
El Reporte Coronell calificó como irónico que la misiva incluyera el argumento de que el asilo no aplica para personas con procesos judiciales por delitos comunes, cuando el propio Gobierno colombiano otorgó en mayo asilo político al expresidente panameño Ricardo Martinelli, condenado por corrupción.
Martinelli había permanecido refugiado en la embajada de Nicaragua en Panamá hasta que Colombia le concedió salvoconducto, permitiéndole viajar para celebrar su asilo en Bogotá. Según el informe, en ese acuerdo participaron los gobiernos de Panamá, Nicaragua y Colombia.
Coronell recordó además que Martinelli, cuando fue presidente, concedió asilo a María del Pilar Hurtado, exdirectora del DAS investigada por las 'chuzadas', entre cuyas víctimas estaba el hoy presidente Gustavo Petro.
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