
¿Tendrá el próximo Congreso pesos pesados de la política?
Lucho Garzón, Jorge Enrique Robledo, Rafael Nieto, Germán Vargas Lleras
Tras un Legislativo marcado por la irrupción de figuras de las redes sociales, los partidos buscan de nuevo tener en 2026 a líderes políticos con trayectoria. ¿Por qué es clave tener un buen Congreso? Análisis.
Por: Armando Neira
Aunque buena parte de la conversación pública en Colombia gira hoy en torno a la elección del próximo presidente de la república, a esta hora hay una intensa actividad en los partidos políticos para definir quiénes conformarán sus listas, con las que los electores escogerán la composición del nuevo Congreso que sesionará entre 2026 y 2030.
Se trata de una decisión igual o incluso más importante que la elección presidencial, no solo por tratarse de una rama vital del poder público, sino porque su fragilidad afecta enormemente el sistema democrático.
Y la valoración que tienen los colombianos hoy de su Congreso es más que preocupante. En la más reciente encuesta de Invamer, es una de las instituciones peor calificadas. A la pregunta “¿Tiene usted una opinión favorable o desfavorable de esta corporación?”, el 55 por ciento respondió que desfavorable, mientras que apenas el 34,6 por ciento dijo que favorable.
La estructura del Congreso refleja la degradación de los partidos, que también registran una imagen muy negativa. Según la misma encuesta, el 66,8 por ciento de los colombianos tiene una opinión desfavorable de ellos, frente al 23,0 por ciento de favorable. Las colectividades solo son superadas en imagen negativa por la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que tiene un 86,9 por ciento de desfavorabilidad frente a un 4,2 por ciento de favorabilidad. ¿Cómo puede avanzar un país si la gente tiene en igual concepto a quienes hacen las leyes que a los alzados en armas?
El Congreso actual se caracteriza, además, por la irrupción en la vida política de protagonistas de las redes sociales, en especial influencers que aparecieron en la escena pública tras el estallido social.
Por eso resulta llamativo que varias colectividades estén trabajando en estos momentos para recuperar este espacio con figuras reconocidas por su capacidad y trayectoria política.
Entre Vargas Lleras y Uribe
Entre los nombres que se han barajado figuran incluso el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, quien entraría en la lista de Cambio Radical en caso de que no aspire a la Presidencia. Esa sería una de las noticias políticas de la inscripción de los aspirantes que se vence este fin de semana.
En el Centro Democrático, además del expresidente Álvaro Uribe Vélez –quien iría en el puesto 25 para atraer más electores–, estaría Rafael Nieto Loaiza, exviceministro y excandidato presidencial.

Al mismo tiempo, la coalición Verde-En Marcha definió que el exalcalde de Bogotá Luis Eduardo ‘Lucho’ Garzón, encabezará la lista al Senado, luego de imponerse en una votación interna sobre los senadores Jota Pe Hernández y Angélica Lozano.
¿Por qué Garzón? Sus promotores lo presentan como una carta de experiencia en medio de una colectividad atravesada por disputas internas y como un punto de equilibrio en una alianza que reúne al Verde, En Marcha, ASI, Colombia Renaciente y el Partido Demócrata.
Mientras tanto, al Parlamento volvería Jorge Enrique Robledo, quien se presenta con las credenciales de haber sido elegido en su momento como el mejor congresista del país.
En el Pacto Histórico, la exministra de Salud Carolina Corcho será la cabeza de lista al Senado, tras el retiro de María José Pizarro de esa aspiración para ser la jefe de debate del candidato Iván Cepeda. Corcho liderará una lista que busca mantener la bancada obtenida en 2022.
Entre los partidos tradicionales, volverá a ponerse sobre el escenario a nombres conocidos. Así, por ejemplo, el Partido Conservador tiene como favorito a David Barguil para encabezar la lista al Senado. Sería su retorno al Capitolio tras su candidatura presidencial de 2022.
En el Partido Liberal, se da por hecho que Lidio García, actual presidente del Senado, encabezará la lista, aunque también se sabe que hay discusión sobre el orden de los renglones y el reparto de cuotas internas.
En medio de tanta incertidumbre, es un buen síntoma para la democracia que hoy estén en la baraja nombres como Daniel Gómez (Nuevo Liberalismo), Horacio José Serpa (Liberal), Andrés Forero (Centro Democrático), Juan Carlos Cárdenas (Verde Oxígeno), Angélica Lozano (Partido Verde), Camilo Enciso (Dignidad), Carlos F. Motoa (Cambio Radical) y Christian Garcés (Centro Democrático).
De entre las estrellas de las redes sociales, hay una figura llamativa. El concejal Daniel Briceño, quien se ha convertido en uno de los mayores fiscalizadores no solo de la gestión del alcalde, Carlos Fernando Galán, sino del presidente, Gustavo Petro. Él presentó su renuncia al cabildo capitalino y ahora irá a la Cámara por el Centro Democrático.
La importancia de la experiencia
Pero al margen de estos nombres atractivos, las preguntas que gravitan en el ambiente son: ¿por qué es tan importante la confección de las listas al Congreso? ¿Por qué es clave para el país que en el Senado estén personas como Lucho Garzón y Robledo, entre otros?
Pedro Viveros, analista político, dice que “la elección del Congreso –es decir, de senadores y representantes– es muy importante en el proceso electoral de una democracia. Ese día se miden las fuerzas que llegarán al Legislativo y, de haber consultas presidenciales, un valor clave es el apoyo de los aspirantes al Congreso”.

Para este experto de la comunicación política, tener una cabeza visible en las listas ayuda a referenciar las alternativas y conocer ‘quién es quién’ en el mercado electoral. Si se toma una mala decisión, puede existir el riesgo de que la lista no tenga reconocimiento; por el contrario, si hay un referente reconocido en la opinión pública y política, puede arrastrar votos.
Esto en cuanto a la mecánica política pura y dura. Pero hay más. Gonzalo Araújo, de la firma de análisis estratégico ORZA, señala que “el rol del Congreso es determinante en una democracia con separación de poderes e instituciones fuertes. Su papel no es aprobar ni movilizar los intereses del Ejecutivo, sino representar las diversas vertientes ideológicas y los grupos de interés, para permitir discusiones y debates que enriquecen a la nación”.
Araújo agrega que el Legislativo es responsable de procesos políticos de gran importancia, como la elección de otros poderes públicos (defensor del pueblo, magistrados, entre otros). Por eso, unas listas pluralistas, con personas que entiendan lo público y conozcan el Estado, son esenciales: son los parlamentarios quienes moderan la discusión técnica y política frente a los apetitos desmedidos del Ejecutivo (sin importar su ideología) para imponer su visión de país.
Subir el perfil
Ana María Escandón, analista política, agrega que “en las pasadas elecciones hubo una reconfiguración del Congreso (70 por ciento en Cámara y 30 por ciento en Senado). En esta oportunidad veremos una nueva reconfiguración, con un ingrediente adicional: un mayor nivel en el perfil de los aspirantes.
“Hoy existe una mayor conciencia sobre la importancia del Congreso frente a las reformas estructurales que se han intentado impulsar. Los debates y capítulos que hemos visto durante estos tres años han dejado en empresarios y ciudadanos un sentimiento de responsabilidad frente al voto, y en los partidos, frente a la composición de sus listas”, dice ella.
Y agrega que la democracia representativa en Colombia está en crisis; por ello, los partidos hoy se la juegan por generar un mayor vínculo con los electores. Tener aspirantes con experiencia, conocimiento y altura eleva la calidad del debate, de las discusiones y, en consecuencia, de la legislación. “El próximo periodo constitucional será clave para la consolidación de la democracia en Colombia”, sentencia.
Por eso, es clave elegir un buen Congreso y superar el trago amargo que significa para la institucionalidad del país que sus dos presidentes recientes estén hoy tras las rejas.
En efecto, la Corte Suprema de Justicia ordenó la captura de los expresidentes del Senado Iván Name, y de la Cámara de Representantes Andrés Calle, por el escándalo de corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
El exsubdirector de manejo de desastres de la entidad Sneyder Pinilla dijo a la justicia que se habían entregado 3.000 millones de pesos a Iván Name, del Partido Verde, y 1.000 millones de pesos a Calle, del Partido Liberal para que patinaran los proyectos.
Según su testimonio –ya fue condenado a cinco años de cárcel–, el dinero habría salido de los sobrecostos en el contrato para comprar 40 carrotanques destinados a llevar agua potable a comunidades de La Guajira y por el que hoy están solicitados en prisión domiciliaria los exministros Ricardo Bonilla (Hacienda) y Luis Fernando Velásco (Interior).
¿Será posible que los congresistas que vienen voten a conciencia y tomen sus decisiones según sus ideales políticos y no movidos por el dinero y la corrupción? Por lo visto hasta ahora, parece que hay un mea culpa en los partidos y eso los habrá llevado a presentarles a los electores candidatos calificados.
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