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Carlos Caicedo, aspirante a la presidencia de la República.
Poder

“Una cúpula de camaleones políticos tiene secuestrado a Petro”: Carlos Caicedo

Carlos Caicedo, aspirante a la presidencia de la República

El exgobernador del Magdalena acusa al jefe del Estado de querer “aniquilar” al movimiento de izquierda Fuerza Ciudadana, al punto de que, en este propósito, en las recientes elecciones para elegir el mandatario del departamento dice que Petro “estuvo del lado de grupos paramilitares”. Anuncia su candidatura a la Presidencia. Entrevista.

Por: Armando Neira

Carlos Eduardo Caicedo Omar (Aracataca, 3 de octubre de 1970), exrector de la Universidad del Magdalena, exalcalde de Santa Marta y exgobernador del Magdalena, anuncia su candidatura presidencial con las banderas de una “izquierda realmente conectada con las necesidades de las clases populares” y no como el gobierno del Pacto Histórico, que —según afirma— no cumplió sus promesas de campaña, entre otras razones porque “el presidente Petro está secuestrado por una cúpula de camaleones políticos” que lo mantienen alejado de la realidad.

CAMBIO: ¿Qué significa para la izquierda la ruptura total entre usted y el presidente Gustavo Petro?
C. C.: Evidencia la distancia que tiene la cúpula del Pacto que rodea al presidente Petro frente a las fuerzas de izquierda y alternativas sociales y populares que lo hemos acompañado con coherencia durante todos estos años, y también muestra la desconexión de él con las regiones, con los territorios.

CAMBIO: Pero ¿acaso usted y el movimiento Fuerza Ciudadana no caminaban ya de manera independiente del presidente Petro?
C. C.: No es así. En 2018 fuimos los únicos que estuvimos con él en la consulta para elegir candidato: no hubo nadie más. El entonces el aspirante Petro ganó. Nosotros obtuvimos 515.000 votos y decidimos respaldarlo, a pesar de que Sergio Fajardo y Claudia López nos pidieron que los apoyáramos a ellos. Petro pasó a segunda vuelta ganándole a Fajardo por 200.000 votos. Si hubiésemos apoyado a Fajardo, probablemente él habría ganado y la historia de Colombia sería distinta.

CAMBIO: ¿Esa es solo una hipótesis?
C. C.: Sí, pero es indiscutible que fuimos decisivos.

CAMBIO: El presidente Petro cree que muchos proyectos se le han caído en el Congreso por dos o tres votos. Si ustedes hubieran estado en el Pacto Histórico, y no haberse ido con su propia lista al Congreso como lo hicieron en 2022, seguramente —siguiendo con las hipótesis— habrían aportado tres o cuatro congresistas más y, por ende, los proyectos habrían pasado…
C. C.: No estuvimos en la lista del Pacto porque queríamos convertirnos en partido. Éramos la única fuerza de izquierda que gobernaba simultáneamente un departamento y una capital. Hubo un trato dilatorio con nuestros compañeros que aspiraban al Congreso; finalmente se tomó la decisión y se conformó nuestra lista, que obtuvo cerca de 500.000 votos. ¿Sabe lo que eso significa?

CAMBIO: ¿También la historia habría podido ser diferente?
C. C.: Claro. En este caso también la historia del país habría podido ser otra. Petro le ganó a Rodolfo Hernández por 700.000 votos. Quinientos mil eran nuestros. Todos le sumamos a Petro. A diferencia de otros, seguimos siendo coherentes y votamos por la izquierda.

CAMBIO: ¿A diferencia de quién?
C. C.: De Carlos Amaya, gobernador de Boyacá, que sin ningún pudor apoyó a Rodolfo Hernández. Y a pesar de haber perdido, hoy se presenta como un gran aliado del presidente Petro.

CAMBIO: Usted dice que es de izquierda; el presidente Petro también. ¿Cuál es el problema?
C. C.: Él tiene un problema, y es que no acepta que existan otras izquierdas aparte de la que representa. Así como hay varias derechas, también existen diversas corrientes de izquierda. La nuestra se ha concentrado en lo territorial y en entregar resultados; mientras tanto, hay izquierdas más parlamentarias o izquierdas que toman decisiones desde el centro basadas en estructuras centralizadas. Nosotros creemos en un modelo más federativo, más autonomista, y por eso nos oponemos a decisiones autoritarias provenientes del centro, no solo en política sino también en gobierno.

El aspirante presidencial Carlos Caicedo. Foto. Colprensa.
El aspirante presidencial Carlos Caicedo. Foto. Colprensa.

CAMBIO: Con esta visión, ¿usted cree que el presidente Petro no ha dado una respuesta adecuada a las regiones?
C. C.: Esa es una de sus grandes equivocaciones de su gobierno: desconocer la realidad territorial. El presidente habla de reformas sociales que son importantes y que él defiende, pero la gente requiere obras e inversión social para superar la pobreza y la desigualdad.

CAMBIO: ¿Qué efectos tiene que las obras no lleguen a los territorios?
C. C.: Es una tragedia. La pobreza persiste en el Pacífico, el Caribe, la Amazonía, en las zonas más pobres de la región Andina. Colombia es uno de los países más desiguales del planeta, y esa desigualdad se enfrenta no solo con políticas nacionales, sino con proyectos territoriales que generen capacidades productivas, empleo, inclusión, educación, salud y acceso a servicios. ¿Dónde están esas obras? Más allá del discurso, hay muy poco para mostrar.

CAMBIO: Varios mandatarios seccionales critican la escasa comunicación con el presidente Petro. ¿A usted, que es de izquierda, cómo le fue?
C. C.: Nunca tuvimos comunicación. En el caso del Magdalena, no hemos visto inversiones del Gobierno nacional. En cinco años y medio nosotros, con nuestro esfuerzo, cerramos brechas históricas ampliadas por las élites que gobernaron el territorio. No es fácil hacerlo con estructuras fiscales limitadas y saqueadas en el pasado, y además sin el apoyo del Gobierno Nacional, que nos bloqueó. El Gobierno del presidente Petro no ha llegado con obras. Aun así, eso no fue obstáculo para seguir apoyándolo de manera coherente. Pero ha habido errores en sus decisiones y en la lectura equivocada que tiene de las regiones.

CAMBIO: ¿Por qué cree que pasa esto?
C. C.: Así como él actuó con nosotros, actúa el Pacto Histórico. Hay una cúpula nacional muy desconectada de sus propias bases. Por eso, sus bases no atendieron en las recientes elecciones para el gobernador del Magdalena el llamado a votar por un candidato rodeado por sectores del viejo establecimiento —Partido de La U, Centro Democrático, Cambio Radical— y apoyado por aparatos armados que intimidaron en múltiples municipios.

CAMBIO: Usted afirma que, en las recientes elecciones, el presidente Petro y el Pacto Histórico terminaron en la misma orilla que grupos paramilitares para atravesársele a Fuerza Ciudadana.
C. C.: Así es. Coyunturalmente, él estuvo del lado de grupos armados ilegales. Nosotros denunciamos constreñimiento armado en 11 municipios por parte de estructuras del Clan del Golfo y los Pachencas, además de compra de votos con dinero en efectivo incautado. Querían, como fuera, aniquilarnos políticamente. Afortunadamente, sus bases respaldaron nuestra candidatura.

CAMBIO: Esa denuncia es muy grave. ¿Ha medido su impacto?
C. C.: Naturalmente, porque era contra nosotros. El equivocado es el presidente y por eso su sorprendente confesión.

CAMBIO: ¿Cuál?
C. C.: Llegó al extremo de decir en un consejo de ministros: “me derrotaron”. Es insólito. Admite ante el país que participó en política, lo cual es un delito. En algún momento nosotros le dimos el beneficio de la duda, porque pensábamos que era cosa de la cúpula del Pacto, incluso que llegaban al extremo de actuar a sus espaldas, pero allí él reconoció que llevaba un candidato.

CAMBIO: ¿Cómo entiende que un presidente como Petro, que ha enfrentado al paramilitarismo, termine apoyando a un candidato que, según usted, es respaldado por estas organizaciones criminales?
C. C.: Por ambición. Se llama incoherencia. Y por un cálculo político cuya finalidad, insistí, era liquidarme políticamente.

CAMBIO: ¿Por qué?
C. C.: Posiblemente porque somos una izquierda independiente, y el presidente parece que no acepta que exista independencia a su alrededor. Esa adscripción acrítica no es lo nuestro. Mis padres me enseñaron que, aunque uno enfrente dificultades, no debe arrodillarse si tiene convicciones. La lucha que hemos dado toda la vida nos indica eso. No entendemos cómo un presidente demócrata no lo comprende. Hacemos un llamado respetuoso: él es quien debería aglutinar, no dividir ni excluir.

CAMBIO: ¿El presidente Petro lo dejó solo?
C. C.: La comprensión democrática implica aceptar que, dentro del espectro político en el que nos movemos, no todos piensan igual, aunque tengamos muchas coincidencias. Coincidimos en el programa, aunque tengamos diferencias en los métodos de construcción del proyecto político y en la selección de candidaturas. Hubiésemos querido que el presidente acompañara nuestra gestión. Pero, como le digo, nunca fue a nuestro territorio a reunirse con nosotros, pese a que éramos el gobierno local.

Carlos Caicedo, exrector de la Universidad del Magdalena, exalcalde de Santa Marta y exgobernador del Magdalena. Foto: Colprensa.
Carlos Caicedo, exrector de la Universidad del Magdalena, exalcalde de Santa Marta y exgobernador del Magdalena. Foto: Colprensa.

CAMBIO: Al final, la gobernación la ganó María Margarita Guerra, de Fuerza Ciudadana. Según usted, ¿qué mensaje enviaron con esta decisión los electores?
C. C.: Hubo un voto de esperanza por nosotros y un voto castigo contra las mafias, las alianzas incoherentes y la ausencia de resultados. El que quedó mal es el presidente Petro, a quien se le confirmó que la gente está pensando otras cosas.

CAMBIO: ¿Usted está desilusionado?
C. C.: Los hechos son los hechos. Respaldamos al presidente en sus posturas valientes sobre Palestina, sobre el trato digno que se debe dar a los migrantes colombianos y en sus planteamientos sobre reformas sociales y soberanía. Pero gobernar no es solo discurso: son hechos para beneficiar a la población, especialmente a los más desfavorecidos. Y allí no hay resultados concretos.

CAMBIO: ¿Cree que en las regiones hay inconformidad en las bases del Pacto?
C. C.: Nosotros no somos del Pacto, pero lo vemos. Hay inconformidad por la falta de ejecución. El presidente es bueno para hablar. Mucho discurso y análisis, pero poca capacidad de ejecución. El tiempo pasa, ya se acerca el fin de los cuatro años, y los sectores populares sienten que no les resolvieron los problemas.

CAMBIO: ¿Va a aspirar entonces a la Presidencia?
C. C.: Sí, claro. Estamos recogiendo firmas. Quizás eso incomodó al presidente, aunque se lo comentamos. Pero es nuestra decisión y estamos en todo el país. Esperamos lograr la meta antes del límite para la inscripción. Realizamos asambleas y juntas populares en distintas regiones para construir un proyecto de país. La discusión es: ¿qué país queremos para los próximos cuatro años? ¿Y quiénes son los mejores candidatos desde el espectro alternativo, popular y de izquierda?

CAMBIO: Hasta ahora, la izquierda del Pacto Histórico se había mostrado cohesionada alrededor del candidato Iván Cepeda. Con esta decisión, ¿no teme fracturarla y que pierda la elección presidencial?
C. C.: La fractura ocurre cuando se toman decisiones unilaterales que excluyen a los demás. Si yo hubiera participado en unas reglas de juego y hubiese perdido, sería distinto. Pero no tuvimos esa oportunidad, ni nuestros territorios tampoco. Uno de los grandes males de Colombia es el centralismo. Y estamos ante una equivocación del presidente en esa lógica centralista: liquidar políticamente a un proyecto que le ha sido leal y útil, pero que ya no le resulta funcional.

CAMBIO: ¿Siente que desde Palacio lo van a “castigar”?
C. C.: Ya lo están haciendo. Con señalamientos, epítetos y ahora con el relato de culparnos de que pueda perder las elecciones. ¿No le parece más responsable el propio presidente y la cúpula que lo tiene secuestrado políticamente, llevándolo a tomar decisiones desconectadas de lo que está pasando?

CAMBIO: Cuando usted dice que tienen “al presidente secuestrado”, ¿a quién se refiere?
C. C.: Hay una cúpula en el Pacto en la que están Eduardo Noriega, Iván Cepeda, María José Pizarro, Gloria Flores, Armando Benedetti, Roy Barreras, entre otros, que se han vuelto sus consejeros cercanos y que, por imponer sus intereses, lo desconectan de la realidad. Un ejemplo es lo que pasó en las elecciones del Magdalena.

CAMBIO: ¿Por qué?
C. C.: Creyeron que, rodeándose de ciertos personajes, podían darnos un golpe maestro. Y el presidente, al dar esas declaraciones en el consejo de ministros, dejó en evidencia que participaba en política y que había sido derrotado. Es error tras error.

Carlos Caicedo y Gustavo Petro.
El hoy aspirante presidencial Carlos Caicedo y el presidente Gustavo Petro en una imagen durante la campaña de 2022. Foto: Colprensa.

CAMBIO: Pero entre esas personas hay auténticos líderes de izquierda.
C. C.: Algunos sí. Otros están en esa cúpula que tiene secuestrado al presidente porque son puros camaleones políticos que no le permiten ver la realidad. Esa cúpula le hace creer que todo lo que hace es correcto —en gestión, en gabinete, en coaliciones— y entonces atacan a unos y encumbran a otros según su conveniencia política.

CAMBIO: ¿No le parece natural que en política se deban hacer alianzas para gobernar?
C. C.: Entiendo las alianzas circunstanciales, pero entre más equivocadas sean, más se desdibuja el proyecto. El propio presidente reconoce después errores en nombramientos. ¿Cómo se explica que haya llevado al gobierno a personas como Alejandro Gaviria, un neoliberal que no comparte la visión de fortalecer la educación pública? ¿O a Mauricio Lizcano, que viene del Centro Democrático y sin trayectoria en procesos sociales? Por eso, él salió del Gobierno y de inmediato saltó a hablar mal del presidente después de haber sido encumbrado como ministro. Y podría mencionar a Benedetti o Roy Barreras.

CAMBIO: Eso en cuanto, digamos, a la política nacional. ¿En los territorios cree que se replica el mismo modelo de desconexión?
C. C.: Por supuesto. Es una situación que se extiende a múltiples oficinas del Gobierno en los territorios: están capturadas por los mismos de siempre. Por eso, nosotros tenemos profundas diferencias con candidatos que han saltado de partido en partido —Centro Democrático, Liberal, Partido de La U, Cambio Radical— y que luego se sitúan en el progresismo más por conveniencia que por convicción. Para nosotros el debate debe hacerse en las comunidades: primero que la gente nos avale, luego construir con ellas el proyecto de nación y también la coalición.

CAMBIO: Usted va en la búsqueda de la Presidencia, pero ¿qué hará respecto a su hermana Patricia, que está en el Pacto Histórico y obtuvo una votación alta para el Senado? Técnicamente ella queda en una orilla distinta a la suya.
C. C.: Ella tendrá su propio camino político. Tiene su trabajo y decidirá de acuerdo con las directrices de su partido. Yo respeto su decisión.

CAMBIO: En la pasada campaña presidencial se mencionó que a usted lo nombrarían ministro de Educación. Eso no ocurrió y allí está hoy Daniel Rojas. ¿Cómo ve su gestión?
C. C.: El ministro Daniel Rojas no les cumplió a los jóvenes que se la jugaron por este proyecto porque él no tenía la preparación para ese cargo. Hoy es un ministerio que dista de lo que debe hacerse. Más que un ministro de Educación ha actuado como un consejero político del presidente, que ayuda a crear espejismos de obras y acciones, pero la realidad es que él no ha mejorado la calidad ni la cobertura de la educación en Colombia.

CAMBIO: Finalmente, ¿cómo se va a presentar? ¿Como el candidato de la izquierda real?
C. C.: Espero el apoyo de la gente. Pero, como le he dicho, no hay una sola izquierda. Aunque la nuestra es la que está con la gente de abajo.

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