
Las preguntas sobre el supuesto encuentro de Gustavo Petro y alias Fito en Manta
Una investigación de dos medios ecuatorianos reveló supuestos detalles de las 72 horas que Petro pasó en una residencia privada de Manta. Informes de inteligencia citados en el reportaje dejan más preguntas que certezas.
Por: Juan David Cano
El 24 de mayo de 2025, después de asistir a la posesión del presidente ecuatoriano Daniel Noboa en Quito, Gustavo Petro abordó el avión presidencial FAC 001 y aterrizó en Manta. No era una escala de paso. El mandatario colombiano permaneció allí durante 72 horas, en una residencia privada de la urbanización Marina Blue, en el sector de Santa Marianita, sin realizar ninguna actividad oficial registrada. Así lo reveló esta semana una investigación de los medios ecuatorianos Vistazo y Código Vidrio, publicada el 26 de abril y basada en supuestos informes de inteligencia, documentos oficiales y entrevistas con fuentes cercanas al caso.
La publicación se da en un momento en que la relación entre los presidentes de Colombia y Ecuador no es la mejor. Noboa ha acusado a Petro de haberse reunido en Manta con delegados de José Adolfo Macías, alias Fito, líder de la banda criminal Los Choneros. Petro lo negó y el pasado 19 de abril anunció que demandará penalmente a su homólogo ecuatoriano por calumnia.
Sin embargo, más allá de la confrontación entre ambos mandatarios, las nuevas revelaciones sobre el viaje de Petro a Manta dejan más dudas que respuestas.
El viaje que no apareció en el reporte al Congreso
Según los reportes de inteligencia citados por Vistazo y Código Vidrio, la caravana llegó a Marina Blue cerca de las 4:20 de la tarde del 24 de mayo. El mandatario no salió de la residencia en ningún momento hasta la tarde del 26, cuando partió. El esquema de seguridad fue doble: agentes colombianos formaban un anillo interno alrededor del presidente, mientras las Fuerzas Armadas ecuatorianas cubrían el perímetro exterior, revisando a cada persona y vehículo que ingresaba.
Pero aquí surge la primera pregunta sin respuesta: ¿por qué Petro no reportó ese viaje al Congreso? La carta que el jefe de Estado está obligado por ley a enviar al Congreso antes de salir del país vecino solo mencionaba Quito como destino del viaje del 24 al 26 de mayo. El Departamento Administrativo de la Presidencia emitió después un comunicado calificando de “falso” el supuesto encuentro con Fito, pero no explicó el motivo del viaje a Manta y por qué no fue reportado como tal.

Por su parte, el presidente colombiano argumentó que la visita no tuvo carácter oficial. Según Petro, contó con acompañamiento de agentes estatales ecuatorianos en todo momento, y aprovechó la estancia para escribir unas 30 páginas de un libro sobre capitalismo y crisis climática. De hecho, el mandatario respondió recientemente que sí pidió permiso al Congreso para asistir a la posesión de Noboa, acto que cumplió, pero sin reportar su estadía en Manta.
Lo que sí hizo el equipo de Petro fue notificar oficialmente al gobernador de Manabí sobre su llegada y permanencia en Manta. No obstante, la respuesta oficial por parte del Gobierno colombiano no aclara por qué motivo la visita no fue notificada al Congreso.
Vidrios polarizados, un jeep y la música: los informes que no identificaron a nadie
Los reportes de la inteligencia ecuatoriana describen un flujo constante de vehículos con vidrios polarizados cuya característica central era precisamente que “impedían la identificación de sus ocupantes”. También registran el ingreso reiterado de un jeep Jetour modelo 2025 con alimentos y bebidas, y señalan que en más de una ocasión se escuchó música en el interior. Las autoridades ecuatorianas interpretaron esto como indicios de reuniones privadas o festejos.
Aunque los mismos documentos reconocen que nadie del anillo exterior pudo ver quién era el que entraba, ¿sobre qué base concreta se basa la acusación de que Petro se reunió con representantes del narcotráfico? El presidente Noboa no ha presentado públicamente ese sustento y el reportaje de los medios ecuatorianos tampoco expone pruebas fotográficas o audios al respecto.

Petro ofreció en X su propia versión de los movimientos que se registraron en Manta: “La Policía colombiana solo llevó primero a la persona que me ayuda en mi libro y que está dispuesta a rendir testimonio bajo gravedad de juramento, y segundo, mi comida. Dicen que por esos movimientos extraños que hacían mis escoltas trayendo mi comida, consideran que entró Fito, es decir, que la Policía de Colombia llevó a Fito a hablar conmigo. Partida de mentirosos”.
Las mujeres es un dato sin nombre ni prueba
El reportaje de Vistazo y Código Vidrio incluye otro dato importante que intenta contradecir que Petro solo estuvo acompañado de una persona. Supuestamente, al momento de abandonar la residencia, Petro “habría estado acompañado por mujeres que no formaban parte de su equipo de seguridad oficial”.
Sin embargo, el reportaje no aporta pruebas al respecto. No hay nombres. No hay fotografías. No hay video. El reportaje no identifica quiénes eran esas mujeres, de dónde llegaron, ni si entraron a la residencia que, según lo descrito en el mismo informe, no se podía reconocer quiénes accedían.
La carta de Fito y los supuestos chats con la Cancillería
Una de las partes más delicadas del reportaje no ocurrió durante los tres días en Manta, sino diez días después. El 4 de junio de 2025, alias Fito presuntamente envió una carta manuscrita a la embajadora de Colombia en Ecuador, María Antonia Velasco, en la que supuestamente manifestaba su intención de entregarse, decía temer por su vida y aseguraba tener información valiosa.
Según el reportaje, al día siguiente, el 5 de junio, una funcionaria de la Cancillería colombiana llamó al delegado que representaba a Fito como negociador, pero no obtuvo respuesta. El informe periodístico manifiesta que la funcionaria le habría escrito al emisario horas después. Según esto, la embajadora le habría dado el número personal del viceministro Mauricio Jaramillo con la instrucción de que “él está esperando su llamada”; no obstante, en la tarde Jaramillo lo habría contactado.

Sobre esas conversaciones, los medios ecuatorianos no presentaron ninguna prueba. Sin embargo, la Cancillería colombiana sí confirmó que recibió una carta, pero en su momento dijeron que la autenticidad no había sido comprobada y que “ninguna comunicación o solicitud oficial ha sido remitida por canales diplomáticos o institucionales”. Además, negaron actuar como garantes de ningún narcotraficante.
Lea los comentarios











