
El cerco de Estados Unidos contra Maduro y la arriesgada apuesta de Petro
En medio de la creciente presión de Washington sobre el régimen chavista, el presidente colombiano mantiene un discurso de confrontación con los 'halcones' republicanos del Capitolio y también polemiza con el número dos del Gobierno venezolano, Diosdado Cabello. La pregunta es si su narrativa disruptiva es la que más conviene a Colombia en momentos en que el país puede verse seriamente afectado por una desestabilización en el territorio vecino.
Por: Rafael Croda
La intensificación de las presiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el régimen de Nicolás Maduro, ha puesto a Colombia ante una encrucijada geopolítica que supone enormes riesgos para el país y para el presidente Gustavo Petro, quien tiene mucho que perder y poco que ganar en este conflicto.
Expertos en política internacional consultados por CAMBIO indican que el mandatario ha apostado a jugar un papel de “actor incómodo” en el escalamiento de la crisis entre Estados Unidos y Venezuela, lo que lo lleva a polemizar por igual con los ultraderechistas halcones republicanos del Capitolio, que, con Diosdado Cabello, el número dos del chavismo. El presidente colombiano ha manifestado posiciones que no gustan ni un lado ni el otro.

Y todo esto ocurre en una coyuntura en la que el riesgo de desestabilización en Venezuela es también una amenaza para Colombia por los efectos que un escenario de caos en el vecino país tendría en la migración de venezolanos hacia territorio colombiano y en la volátil la frontera común, donde confluyen múltiples actores criminales.
Para el investigador de Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, Ronal Rodríguez, la crisis que plantea la escalada de Trump contra Maduro, incluido el envío de tres buques de guerra frente a las costas venezolanas, ocurre cuando la relación entre Estados Unidos y Colombia “pasa por su peor momento en la historia reciente”.

Dice que desde el Gobierno de Ernesto Samper (1994-1998), cuando Estados Unidos le retiró la visa al mandatario en medio del escándalo del Proceso 8.000, Colombia no había tenido una relación diplomática tan deteriorada con la Casa Blanca, lo que aunado a la situación que enfrenta Venezuela pone a Petro en “una encrucijada” que él ha manejado a su estilo.
El pasado lunes, Petro aseguró en su cuenta de X que el Cartel de los Soles -que según Estados Unidos está al mando de Maduro y es operado por militares de alto rango del régimen chavista- “no existe” y es, más bien, “la excusa ficticia de la extrema derecha para derribar gobiernos que no les obedecen”.
De acuerdo con Petro, el tráfico de cocaína de Colombia hacia Venezuela es manejado por una Junta del Narcotráfico, cuyos jefes viven en Europa y Oriente Medio. Esto, a pesar de que el director de la Policía Nacional, general Carlos Fernando Triana, ha dicho que no hay evidencia concluyente de que exista una estructura criminal trasnacional con ese nombre.
El cartel de los soles no existe, es la excusa ficticia de la extrema derecha para derribar gobiernos que no les obedecen.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) August 25, 2025
El paso de cocaína colombiana por Venezuela, lo controla la Junta del narcotráfico y sus capos viven en Europa y Oriente medio.
Le propuse a EEUU y… https://t.co/TGqZMuzaWN
El profesor Ronal Rodríguez señala que esta dinámica discursiva confrontacional de Petro es tan inconveniente como la agresiva retórica de Trump, un presidente “que no toma decisiones racionales, sino emocionales”. Y estas generan inestabilidad en muchas regiones, como es el caso hoy del sur del Caribe.
Cómo quedar mal con todos
La socióloga y maestra en relaciones internacionales Teresa Ramírez sostiene que Petro tiene razón en exigir a Estados Unidos respeto a principios consagrados en el derecho internacional, como el de la no intervención y el de la prohibición del uso unilateral de la fuerza.
“Pero otra cosa es decir que el Cartel de los Soles no existe, porque tiene muchos años que todas las agencias internacionales denominan de esa manera al grupo de militares que sostienen al régimen y que están dedicados al narcotráfico, a la minería ilegal y al contrabando”, asegura.
Sostiene que “hay más evidencia de que exista el Cartel de los Soles a que exista una Junta del Narcotráfico con base en Dubái, como dice Petro, con un grupo de señores que se sientan en una mesa redonda a tomar las decisiones del tráfico global de drogas”.

De acuerdo con Ramírez, la arraigada característica de Petro de hacer “diplomacia de micrófono y de X”, y de confrontar públicamente por igual con los halcones de Washington que con Diosdado Cabello, el poderoso ministro del Interior que lo puede llevar en esta crisis “a un callejón sin salida diplomática, y a quedar mal con uno y con otro bando”.
En ese sentido, agrega la experta en seguridad y defensa que el presidente colombiano “tiene mucho que perder y poco que ganar” en este conflicto, tanto en el frente externo, como en el interno.
Según la encuesta Invamer de junio pasado, un 95 por ciento de colombianos tiene una opinión desfavorable de Maduro y sólo 1 por ciento lo observa en forma positiva. También Trump aparece en ese sondeo con una mala evaluación. El 67 por ciento de los entrevistados dijo tener una imagen desfavorable del mandatario de extrema derecha.
Pero aun así es difícil entender la lógica de confrontación en la que está anclado el gobernante colombiano.
El lunes pasado, el representante republicano Carlos Giménez dijo en X que Petro había firmado “su propia sentencia” al afirmar que el Cártel de los Soles “no existe”. El presidente colombiano mordió el anzuelo y le respondió al congresista ultraconservador que no tiene derecho “a sentenciar a ningún presidente elegido popularmente”, y que pudiendo sentenciar al dictador chileno Augusto Pinochet (1973-1990) lo convirtieron en su aliado.
🚨Gustavo Petro acaba de firmar su propia sentencia.
— Rep. Carlos A. Gimenez (@RepCarlos) August 25, 2025
En el Congreso de Estados Unidos, no tomaremos esto de chiste. Al contrario, es gravísimo. https://t.co/erKKzXry3q
Unos días antes, Petro también sostuvo un intercambio de acusaciones con Diosdado Cabello, a quien refutó por haber afirmado que la guerrilla del ELN y las disidencias de las Farc no operan en la frontera.
“Diosdado dice que en Venezuela no están. Sí están. Y yo lo que he hecho es invitarlos (a los funcionarios chavistas) a sacarlos. Coordinando”, dijo Petro.
El presidente colombiano también ha afirmado que una eventual invasión militar de Estados Unidos a Venezuela convertiría a este país en otra Siria, “solo que arrastran a Colombia”.
Coyunturas como esta, según la profesora de la Universidad de Notre Dame Laura Gamboa, les sirven a todos los presidentes populistas de la región, empezando por Trump, para hacer propaganda y agitar a sus bases electorales.
🚨#SOSVenezuela
— Rep. Carlos A. Gimenez (@RepCarlos) August 25, 2025
¿Señor @petrogustavo lo que dice Diosdado es cierto o lo vas a desmentir?
Si Petro coopera con Diosdado y el Cártel de los Soles, sería cómplice de una empresa narcotraficante transnacional y podría ser imputado por la justicia americana. https://t.co/I80vwVS0v0
La académica colombiana afirma que a Petro “le encanta casar peleas, y esta (crisis), para él, es una pelea maravillosa para casar en Twitter” en contra de la administración Trump, que se ha caracterizado por sus políticas draconianas contra la migración y por alentar una lucha contra los cárteles de la droga sin atender el tráfico y consumo internos.
“Pero realmente la preocupación más importante que tiene en este momento Gustavo Petro son las elecciones de 2026, y todo lo que le sirva políticamente para esas elecciones lo va a utilizar”, asegura.
El factor ELN en Venezuela
El profesor de la Universidad del Rosario, Ronal Rodríguez, advierte que, más allá de las narrativas emocionales de Trump, Petro y Maduro en medio de esta crisis, el momento para Colombia es “bastante complejo” y aunque no se produzca una invasión militar, esta escalada de Washington genera, por sí sola, un movimiento desestabilizador.
“Esto puede llegar a generar serios problemas en Colombia –dice–, porque tenemos una frontera de 2.219 kilómetros con Venezuela y todo lo que pase allá nos afecta directamente. Nosotros podemos ser los principales damnificados en una situación de colapso en el vecino país”.
De acuerdo con Rodríguez, el panorama es aún más complejo si se toma en cuenta que las disidencias de las Farc y el ELN son grupos armados ilegales de carácter binacional que actúan en Venezuela bajo la protección de militares y sectores chavistas.
La pregunta que hay que hacerse, señala el maestro en ciencias políticas de la Universidad de los Andes, es cuál va a ser el papel del ELN ante las amenazas que plantea Estados Unidos a Venezuela.
Y hoy “se sabe que el ELN ha estado haciendo capacitación de lucha de guerrillas a las milicias bolivarianas (que Maduro activó para defender al país de una eventual invasión), y a cambio ha recibido entrenamiento del régimen venezolano para el manejo de drones”, afirma Rodríguez.

Señala que esto “es algo que molesta mucho a Petro”, quien se siente traicionado por el portazo que le dio esa guerrilla al proceso de paz total que impulsó el mandatario.
De hecho, la ofensiva que desató el ELN en el Catatumbo a principios de este año fue interpretada por fuentes de inteligencia del gobierno colombiano como un operativo apoyado por Maduro para “blindar” esa región fronteriza, ante el temor de una incursión de mercenarios o fuerzas especiales para desestabilizar al régimen chavista.
Esa ofensiva contra comunidades campesinas y el Frente 33 de las disidencias de las Farc, en la que han muerto al menos 117 personas y unas 65.000 resultaron desplazadas, fue desarrollada por el ELN luego de que llegaron al Catatumbo decenas de combatientes de esa guerrilla procedentes de Arauca.
Petro recibió información de que esos guerrilleros se movilizaron por territorio venezolano, y en un acto público preguntó cómo era posible que el ELN hubiera desplazado de Arauca al Catatumbo una gran cantidad de combatientes de manera tan planificada y con gran rapidez.
“No pueden llegar caminando simplemente por entre las montañas, porque tardarían meses”, dijo. Entonces “¿por dónde caminaron o anduvieron o se transportaron?”, planteó, y dijo que esas son preguntas que necesariamente hay que hacer.
Eso fue hace siete meses.
Esa parte de la frontera con Colombia es tan importante para el régimen chavista, que el pasado lunes Diosdado Cabello anunció el despliegue de 15.000 efectivos militares en los estados fronterizos de Zulia y Táchira. Di que estos estarán respaldos por aviones, drones y embarcaciones, “para resguardar la paz”.

En el pasado, por ese sector fronterizo han ingresado a Venezuela, desde Colombia, mercenarios estadunidenses y comandos del Ejército colombiano que dieron de baja a importantes jefes de las disidencias de las Farc refugiados en territorio venezolano, como Jesús Santrich, en 2021, y Gentil Duarte, en 2022.
Entre tanto, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció este martes la conformación de una coalición con países del Caribe y latinoamericanos para combatir el narcotráfico. Según dijo, de ella hacen parte Trinidad y Tobago, Guyana, República Dominicana, Ecuador, Paraguay y Argentina.
Por otro lado, Brasil y México, con gobiernos de izquierda, han expresado su rechazo a una eventual invasión a Venezuela y han pedido respeto al principio de no intervención.
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