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La estructura usaba rutas legales para encubrir una maquinaria ilegal de tráfico humano que operaba desde Ipiales hasta el Golfo de Urabá.
País

Los caminos de la desesperación: así operaba la red que convirtió a Ipiales y a Cúcuta en cruces clandestinos de migrantes

Una investigación judicial destapó la operación de Los del Patio, una red que ofrecía transporte a migrantes desde Venezuela y Ecuador, pero que escondía un negocio de extorsiones, amenazas y abusos.

Por: Juan David Cano

A orillas del puente internacional de Rumichaca, donde a diario se cruzan comerciantes, peregrinos y familias rotas por las fronteras, un parqueadero discreto se convirtió durante meses en una especie de sala de espera del infierno. Allí, bajo la mirada distraída de las autoridades locales y entre los escombros de una ciudad saturada por el tránsito migrante, operaba una red que ofrecía promesas de paso seguro hacia el norte, pero entregaba a los viajeros a la extorsión, el abuso y el miedo.

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Se hacían llamar Los del Patio, un nombre que sugiere confianza vecinal pero que en realidad ocultaba una maquinaria delictiva meticulosamente aceitada. El pasado 29 de junio, las autoridades anunciaron la captura de ocho de sus presuntos integrantes, tras una operación conjunta entre la Fiscalía y la Policía. Pero detrás de los cargos por tráfico de migrantes y porte ilegal de armas, se esconde una historia mucho más profunda: la de una frontera que dejó de ser límite para convertirse en ruta.

Un negocio de cuerpos en tránsito

La Fiscalía recogió testimonios de migrantes procedentes de Chile, Perú, Ecuador y Venezuela. Todos compartían un patrón: eran contactados en zonas fronterizas como Cúcuta e Ipiales, donde les ofrecían transporte hacia el Golfo de Urabá por un valor que oscilaba entre los 150 y 200 dólares. Lo que no se anunciaba era la serie de amenazas y cobros adicionales que sufrirían en el camino.

Uno de los relatos recogidos por los investigadores describe cómo algunos fueron golpeados, despojados de sus pasaportes, o incluso amenazados con armas de fuego por no cumplir con los pagos exigidos. Varios de ellos fueron reunidos en un parqueadero del sector Las Cruces, en Ipiales, y de allí transportados en buses de turismo que usaban rutas legales para evitar sospechas.

Una estructura con rostro local

José Ovidio Vargas Pelay, señalado como cabecilla de la red, fue uno de los capturados. Junto conél fueron judicializados otros siete presuntos integrantes: algunos operaban en Ipiales, mientras otro fue detenido en Medellín. En los allanamientos fueron incautadas armas de fuego, celulares y dinero en efectivo en dólares y pesos colombianos.

La Fiscalía les imputó delitos de concierto para delinquir con fines de tráfico de migrantes y porte ilegal de armas de uso privativo de las Fuerzas Armadas. Ninguno aceptó los cargos, sin embargo, todos permanecerán en centros carcelarios mientras avanza el proceso judicial.

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