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El sargento retirado Fabio Torres Silva fue víctima de una mina antipersonal y hoy es uno de los deportistas paraolimpicos más importante del país.
País

Del campo minado al podio paralímpico: la historia del sargento Torres

El sargento retirado Fabio Torres Silva fue víctima de una mina antipersonal. La vida le dio una segunda oportunidad, y hoy es el tercero entre los pesistas paralímpicos más importantes del mundo.

Por: Javier Patiño C

Sus primeros años transcurrieron cerca al mar, en la costa Pacífica, con la responsabilidad de ser el ejemplo para sus siete hermanos. Esa experiencia de vida le permitió cultivar un profundo amor por su familia y convertirse en un pilar fundamental en su crecimiento.

Su historia de vida comenzó en las calles polvorientas de su pueblo, donde el paso de los uniformados del Ejército fue su fuente de inspiración. Así, en 1988 ingresó al Batallón de Infantería N.º 7 General José Hilario López, en Popayán.

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Tras cumplir con orgullo su etapa como soldado, decidió continuar su carrera militar como suboficial, realizando el curso correspondiente para fortalecer su proyecto de vida dentro del Ejército Nacional.

Ostentaba el grado de cabo primero cuando, en 2008, durante una misión de inspección de terreno en el Catatumbo, una mina antipersonal cambió su destino. El artefacto explosivo le causó la amputación de la pierna izquierda y severas lesiones en la tibia y el peroné de la pierna derecha.

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“Empezamos a hacer el registro con el guía canino. Yo iba de tercero. Como decimos siempre, las minas tienen nombre. Pasó el guía, pasó otro soldado y yo fui quien pisó la mina. Mi primer pensamiento fue que hasta ahí llegaba mi vida. Cuando vi que ya no tenía la bota, pensé: ‘Uf, ya perdí la pierna’. Luego miré la otra y el explosivo también me la había dañado”, recuerda Torres.

Fueron momentos de incertidumbre y lucha por sobrevivir. “Buscaba la forma de salir de ahí. El enfermero de combate llegó, pero todos se quedaron a unos diez metros por temor a otro campo minado. Entonces, me tocó arrastrarme hacia afuera para que pudieran atenderme”, cuenta.

Soportó el dolor durante varias horas hasta que, al día siguiente, llegó un helicóptero de evacuación. Fue trasladado a Cúcuta y luego a la clínica Santa Ana, donde permaneció un mes. Después se inició su recuperación en el Hospital Militar de Bogotá.

Pero sus sueños no terminaron ahí. A pesar de la adversidad, encontró en el deporte una nueva ilusión que lo llevó a alcanzar grandes satisfacciones personales, familiares y deportivas. “Llegó un profesor que estaba en el Batallón de Sanidad y me propuso hacer parte del equipo de pesas de la Liga de Fuerzas Armadas. Ahí empezó mi nuevo camino”, dice.

Su primer reto fue en 2009, cuando empezó a competir, y para él fue un desafío sin precedentes que puso a prueba su resiliencia, disciplina y fortaleza mental: “Ganar mi primera medalla fue algo muy especial. Era mi primera competencia, estaba en silla de ruedas, con un tutor expuesto. Fue la competencia más dura que he tenido como deportista”.

Su experiencia como atleta se consolidó en 2012, cuando participó en los Juegos Paranacionales. Ese evento le dio una nueva razón para no detenerse.

Nuevos retos

En 2014 ingresó a la Selección Colombia y compitió en el Mundial de Dubái, lo que marcó su proyección internacional. En 2015, en Toronto, Canadá, ganó la medalla de plata en los Juegos Parapanamericanos, logro alcanzado gracias a su disciplina, entrega y determinación.

Su camino de éxitos continuó en los Juegos Paralímpicos de Río 2016, donde representó al país con orgullo. En 2017 fue medallista mundial en México, y en 2019 repitió la hazaña con una medalla de plata en los Juegos Parapanamericanos de Lima, Perú.

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En 2020 obtuvo la medalla de bronce en los Juegos Paralímpicos de Tokio, y en 2022 logró una presea en la clasificatoria de San Luis, Missouri (Estados Unidos), asegurando así su cupo a París 2024. Su constancia le ha permitido recorrer el mundo y compartir con miles de personas que, como él, enaltecen el nombre de Colombia.

En 2023 ganó el oro en los Juegos Parapanamericanos de Chile y, en 2024, volvió a subir al podio en París con una medalla de bronce paralímpica. Cada logro ha sido producto de su entrega, convicción y disciplina.

Su disciplina lo ha llevado a entrenar tres horas diarias, todos los días de la semana, con la mira puesta en el Mundial de Egipto y en los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. Hace parte de la Liga de Bogotá, donde demuestra su coraje y determinación en cada jornada.

Como si fuera poco, fundó Fungestión Amor y Vida, una organización desde la que brinda ayuda humanitaria y alimenta a decenas de adultos mayores en situación vulnerable, motivado por su propia historia de lucha y superación.

La vida de Fabio Torres se entrelaza entre los sueños, la familia, el Ejército Nacional, el entrenamiento y el amor por lo que hace. A sus 49 años no ha dejado de soñar. Sigue siendo un militar ejemplar para sus nietos y un referente para miles de deportistas y miembros de la fuerza pública, que ven en él una fuente de inspiración para no rendirse ante la adversidad.

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