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Pete Hegseth. Créditos: @SecWar
Pete Hegseth. Créditos: @SecWar
Poder

Las implicaciones de que estemos en el perímetro de seguridad de los Estados Unidos. Análisis de Julio Londoño Paredes

El ex canciller Julio Londoño Paredes analiza para CAMBIO la nueva doctrina de seguridad de Estados Unidos en la región -lo que Trump llama “la gran América del Norte”- que reconfigura las alianzas y le deja un mensaje claro a Colombia. Entre las lecciones del pasado y los riesgos actuales, el país enfrenta decisiones clave en su política exterior.

Por: Julio Londoño Paredes

El Secretario de Guerra de los Estados Unidos, Pete Hegseth, ha reiterado lo que había afirmado en la reunión con los diecisiete ministros de defensa del nuevo grupo “Escudo de las Américas”: el perímetro de seguridad de su país, va desde Groenlandia y Alaska, hasta Guyana y los países que están al norte del Ecuador.

Ahora, a esa región, le ha dado el nombre de “La Gran América del Norte”. Lo único que le faltó fue mencionar expresamente a los países que la constituyen, especialmente a México y Colombia. El resto está más o menos controlados, incluyendo a Venezuela y a Nicaragua. Cuba está en una condición tan precaria, que probablemente la mayoría de los habitantes que quedan en la isla no dudarían en pedir que se incorpore a los Estados Unidos o que se transforme en un estado libre asociado al estilo Puerto Rico.

En cuanto a Colombia, ante la protesta de Petro por no haber sido invitado a la reunión de los mandatarios del “Escudo de las Américas”, según la Presidencia de la República, Trump llamó a Petro para excusarse.

Colombia fue parte de ese escudo de seguridad durante la Segunda Guerra Mundial, por su vecindad al Canal de Panamá. Sin embargo se negó hasta última hora a aceptar la exigencia norteamericana de declararle la guerra a los países del Eje. Solo el hundimiento por submarinos alemanes de tres goletas colombianas que se movilizaban entre Cartagena y el archipiélago de San Andrés, movieron al gobierno a cambiar de posición. No deja de ser una importante lección, aunque ahora, no obstante el asesinato del precandidato presidencial, Miguel Uribe Turbay, las condiciones son diferentes.

Debe señalarse que, por fuera del “perímetro de seguridad,” están Ecuador, Perú, Chile, Bolivia, Argentina y Paraguay, aliados incondicionales de Estados Unidos. Ello da a entender que existe un “segundo anillo de seguridad”.

Las principales amenazas para la seguridad de los Estados Unidos en este momento son tanto el narcotráfico como los grupos armados vinculados a él, especialmente ahora que están prevenidos frente a eventuales actos de terrorismo con drones de origen iraniano, tan utilizados por grupos armados en nuestro medio.

Algunos candidatos pasan de lado sobre el tema, pero cualquiera que sea el presidente, lo tendrá que afrontar. A Trump y a sus asesores no les gustaría que uno de los mandatarios de los países de su perímetro de seguridad, le esté apuntando a ser complaciente con los grupos armados, con el narcotráfico en cualquier parte de su cadena o, lo que se sería peor, que pretenda establecer un régimen seudo socialista, precisamente cuando está acabando con el del socialismo del siglo veintiuno en Venezuela y con el cubano instaurado en 1959 por los hermanos Castro en la isla.

Como se dice por ahí: estamos advertidos.

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