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Trump y bandera cubana

Donald Trump: “Puedo hacer de Cuba lo que quiera”. Análisis de Julio Londoño

El excanciller Julio Londoño Paredes analiza para CAMBIO esta insólita afirmación de Trump: “Puedo decirles que tendré el honor de tomar Cuba”.

Por: Julio Londoño Paredes

Mientras que las cosas en Irán no le están saliendo a Trump como había anunciado y no hay indicios de que Teherán vaya a aceptar una rendición incondicional y un cambio del régimen, el mandatario norteamericano ha vuelto otra vez sobre el tema de Cuba.

Ha dicho que va a terminar la guerra con Irán para dedicarse a Cuba. En una exótica declaración afirmó que será un “gran honor” para él tomarse la isla. Y agregó: “Puedo hacer lo que quiera con ella”.

Al mismo tiempo, en medio de una situación interna dramática por los apagones y la falta de energía, por primera vez desde el triunfo de la revolución, en la población de Morón, manifestantes asaltaron la sede del Partido Comunista cubano y quemaron algunos enseres.

Antes se habían presentado marchas vigiladas o reprimidas, pero nunca habían desembocado en acciones de esas características.

Igualmente, ha trascendido que en las conversaciones que se llevan a cabo entre funcionarios de los dos países, los Estados Unidos habrían exigido la salida del presidente Miguel Díaz-Canel. Al parecer, no han planteado el fin del régimen socialista, ni tampoco una acción contra Raúl Castro y sus allegados.

El retiro del presidente sería más de carácter simbólico, ya que él puede aparecer ante el país como responsable de la grave situación por la que atraviesa Cuba.

Esa posición ha comenzado a generar críticas por parte de sectores de la colonia cubana en la Florida, que consideran que una solución de esas características sería apenas cosmética, si se tiene en cuenta que se trataría tan sólo de una apertura de Estados Unidos y que el régimen quedaría vigente.

Si en el caso de Venezuela no ha sido posible desmontar en un breve tiempo lo hecho durante 26 años por el chavismo-madurismo, hacer lo propio en Cuba, donde el castrismo ha estado incrustado 67 años, sería muy complicado.

Además, la situación de Cuba no es la misma que la de Venezuela, país colmado de petróleo, gas, hierro, acero, coltán y oro. Cuba no produce nada. Ello es debido al pésimo manejo de la economía centralizada, que hace años naufragó en el mundo, en el marco de un régimen socialista que corrió la misma suerte.

En la guerra de 1898 entre España y Estados Unidos, en la que, en tres meses, Madrid perdió a Cuba, Puerto Rico, Filipinas y las islas Guam, algunos consideraron la posibilidad de darle a Cuba un régimen parecido al de Puerto Rico o, incluso, incorporarla a la Unión Americana como un estado más. Pero se levantaron voces que afirmaron que ello sería una carga para la administración americana no obstante que la isla, en ese entonces, se perfilaba como la gran productora de azúcar del mundo.

No deja de resultar significativo que a pesar de la dictadura y del régimen represivo que ha imperado en Cuba, el presidente de Estados Unidos afirme que “puede hacer de ella lo que quiera”. Eso no podía decirse ni siquiera de Japón, después de su rendición en la Segunda Guerra Mundial.

Como van las cosas Trump, de pronto, piensa repetir la experiencia del Japón, donde Estados Unidos dejaron al emperador Hirohito como un símbolo. En Cuba dejarían a Raúl Castro como tal. En Japón, Mac Arthur cumplió con su lema de “Volveré.” En Cuba, Marco Rubio tal vez diría algo similar, no obstante que no nació en la isla.

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