
¿Confusión y contradicciones en la rectoría del mundo? Por Julio Londoño
El excanciller Julio Londoño señala las contradicciones de la actual política exterior de Estados Unidos, que se reflejan en movidas extrañas como la cancelación del encuentro entre Petro y la venezolana Delcy Rodríguez; la no invitación a Petro a la cumbre de presidentes en la Florida y las posteriores disculpas de Trump; y las contradicciones de las razones que dan para haber emprendido la peligrosa guerra de Irán.
Sorpresivamente la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció, con pocas horas de anticipación que, “por razones de seguridad,” cancelaba la entrevista con Gustavo Petro en la frontera entre los dos estados, específicamente en el puente de Tienditas.
Resulta muy extraño que semejante decisión se hubiera tomado en esa forma y en ese momento. Imposible que los asesores de los dos países no hubieran analizado con mucha antelación los riesgos de seguridad que podrían existir en una reunión de esas características y en ese lugar. Además, muchos suponían que el encuentro se celebraría en algún otro lugar que no fuera el de los puentes.
Se suponía que Delcy, antes de acordar la cita con el mandatario colombiano, para asistir a ese encuentro, había solicitado la correspondiente autorización al “estado administrador”. Tenían una nutrida agenda en un momento crucial, cuando la posición de Venezuela como productor de petróleo había sido destacada por Trump para tranquilizar a sectores de la opinión pública norteamericana por la subida de los precios del petróleo a raíz de la guerra con Irán, y cuando el Secretario de Estado había anunciado que las nuevas elecciones en Venezuela deberían realizarse en un tiempo relativamente corto.
Resulta curioso que doña Delcy hubiera adoptado esa decisión precisamente horas después de que terminara el proceso electoral en Colombia, en el cual los copartidarios de Petro y de Cepeda obtuvieron un importante triunfo.
Y también parece extraño que, después, Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca, ante los reclamos públicos de Petro por no haber sido invitado a la reunión del “Escudo de las Américas” en la Florida, dijera que eso se debía a que “no existía todavía el nivel de cooperación que se espera del gobierno colombiano”, especialmente en los temas de seguridad y la lucha contra el narcotráfico.
Pero luego apareció la noticia de que Trump habló telefónicamente con Petro y le piidió excusas por no haberlo invitado a la reunión.
Todo ello indica que algo está sucediendo dentro de la administración norteamericana ya que, en el mejor de los casos, se evidencian contradicciones y absoluta descoordinación. Para no hablar de los errores de cálculo en la guerra con Irán, no obstante las reservas que había expresado el general Charles Q. Brown, Jefe del Estado Mayor Conjunto norteamericano, sobre una acción directa contra el estado islámico.
De la misma manera se han producido varios cambios respecto al objetivo final de los Estados Unidos en esa guerra. Inicialmente, Trump afirmó que el objetivo era derrocar el régimen de los ayatolas. Luego, el Secretario de Estado, Marco Rubio, en unas declaraciones públicas, afirmó que eso era un asunto secundario y que lo fundamental era destruir la capacidad militar de Irán. Sin embargo, nuevamente, después, se volvió a decir que el propósito era acabar con el régimen.
No puede pasar inadvertida esa situación. El problema es que como Trump se considera el rector del mundo, parece que estuviéramos en una etapa en la que cualquier cosa puede pasar, pues en poco tiempo se contradice del rumbo que, con bombos y platillos, había fijado inicialmente.
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