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State of the union
Foto: Captura de video de La Casa Blanca

El esperado discurso del Estado de la Unión de Trump. Análisis de Julio Londoño

El excanciller Julio Londoño Paredes analiza para CAMBIO el discurso sobre el Estado de la Unión, pronunciado por el presidente estadounidense Donald Trump, en momentos en que su popularidad sufre una fuerte caída y hay un clima político tenso dentro y fuera de su país.

Por: Julio Londoño Paredes

En su discurso sobre el Estado de la Unión, Trump hizo un balance de sus logros en el primer año de su mandato, y esbozó sus proyectos hacia el futuro.

Su intervención la hizo en medio de un ambiente enrarecido. Su popularidad, según algunas encuestas, ha bajado, ronda el 40 por ciento, y es parecida a la que tiene Petro en Colombia después de que expidió los decretos sobre el salario mínimo, cambió su actitud durante su entrevista con su homologo en Washington y declaró la emergencia económica para atender los desastres del invierno.

La intervención de Trump estuvo enmarcada en un ambiente enrarecido por las fuertes críticas que ha tenido su política migratoria y las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que culminaron con graves hechos en Minneapolis; con el fallo inesperado de la Corte Suprema sobre la política de aranceles, que ha sido el instrumento fundamental de su política exterior; y por las “zafadas” con acento racista que ha tenido contra Obama y su esposa.

No obstante, Trump reclamó los éxitos de su política migratoria, uno de los puntos centrales de su campaña, y señaló que en los últimos nueve meses no se ha aceptado ningún inmigrante ilegal, lo cual hemos percibido en el Tapón del Darién.

Igualmente se refirió a la operación de “extracción” de Maduro y a las acciones como Estado administrador en Venezuela, a la que calificó como “nueva amiga y socia”, similar a la expresión de Juan Manuel Santos sobre Chávez en su discurso de posesión. Es curioso que el régimen chavista-madurista haya merecido tan altos elogios.

También se refirió al caso de Irán, que está generando incógnitas y preocupación en los Estados Unidos. Trump ha colocado en cercanías un enorme dispositivo militar, aduciendo que los ayatolas han asesinado a miles de manifestantes que protestan contra el régimen y que no puede permitir que el país que más fomenta el terrorismo en el mundo tenga armas nucleares.  

Sin embargo, Irán no es Venezuela y los norteamericanos temen verse nuevamente involucrados en un conflicto de esas características. Incluso se filtró que hasta el general Caine, el jefe del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, había expresado reparos a una acción armada generalizada.

También, con el síndrome de la pérdida del Premio Nobel de Paz, (que ni siquiera ha podido atenuar el obsequio que de él le hizo la ganadora del mismo, María Corina Machado), se refirió a “las ocho guerras” a las que ha puesto fin, lo que no deja de ser discutible.

En el fondo, su mensaje central fue el de “Hacer a los Estados Unidos grande otra vez”. Nada diferente de lo que ha venido pregonando desde el principio de su mandato. Veremos lo que sigue, ya que, aunque Trump no lleva sino un año en su segunda administración, parece que llevara diez.

De todas maneras, con sus lemas y decisiones, ha puesto a hablar al mundo todos los días de él. Como ha hecho Petro en Colombia, pero por otros motivos.

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