
La larga historia del interés de Estados Unidos en el petróleo venezolano y por qué Trump dice que le pertenece
Durante décadas, la operación petrolera de Venezuela ha estado ligada a Estados Unidos. Desde las primeras inversiones internacionales hace casi un siglo, pasando por la nacionalización del petróleo, las expropiaciones de Chávez y los pleitos judiciales en los que llevan años las empresas gringas. Este es el recuento.
“Venezuela unilateralmente incautó y vendió petróleo estadounidense, activos y plataformas estadounidenses, lo que causó pérdidas de miles de millones de dólares. Fue hace un tiempo pero era nuestra propiedad, lo construimos, y nunca tuvimos un presidente que decidiera hacer algo por eso”.
Con estas palabras durante su conferencia en Mar-a-Lago, en Florida, el pasado sábado 3 de enero, el presidente estadounidense Donald Trump declaró abiertamente su interés por el petróleo venezolano, a tan solo horas del operativo militar con el que extrajo al dictador Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores.
En palabras de Trump, Estados Unidos fue víctima de “un robo masivo de infraestructura petrolera”.
Desde hace varios meses, el Gobierno estadounidense ha venido realizando actividades militares en el mar Caribe, incluidos bombardeos a pequeñas lanchas, bajo el argumento de controlar el narcotráfico proveniente de Venezuela, el mismo argumento inicial que motivó el operativo contra Maduro.
Pero el presidente estadounidense también dejó claro, tras los detalles que dio a conocer esta semana sobre el operativo contra Maduro, que su plan por el petróleo venezolano, el país con las reservas probadas de crudo más grandes del mundo, es claro: “Vamos a tener a grandes compañías estadounidenses, las más grandes del mundo, invirtiendo miles de millones de dólares en arreglar la infraestructura petrolera deteriorada [en Venezuela] y empezarán a hacer dinero para el país”, dijo.
El interés por el petróleo venezolano que reclama Trump no es menor. Las reservas del país suramericano son una especie de botín de 303.221 millones de barriles de crudo que están bajo tierra y equivalen al 24,4 por ciento de las reservas de los 12 países que conforman la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y representan alrededor del 17 por ciento de las reservas del planeta.

Aunque Venezuela llegó a producir 3,4 millones de barriles diarios de petróleo a finales de los 90, su mejor cifra histórica, hoy su producción está por debajo del millón de barriles. El deterioro de su infraestructura a lo largo de los años, así como las sanciones de Estados Unidos contra la estatal petrolera PDVSA en 2019, y el bloqueo de esta al mercado financiero estadounidense en 2017, explican la caída de su producción.
¿Pero de dónde vienen los reclamos de Trump? La historia petrolera de Venezuela está ligada a Estados Unidos desde los primeros trabajos industriales y las inversiones de grandes compañías a lo largo del siglo XX, hasta la expropiación de activos de estas petroleras por Hugo Chávez y los pleitos legales de los últimos años.
Una historia petrolera de siglos
La historia petrolera venezolana se remonta a siglos atrás. Los pueblos originarios utilizaban el abundante hidrocarburo, que se filtraba a través del suelo, para fines medicinales, como fuente de iluminación y para sellar sus canoas, tal como lo documentó Aníbal Martínez, reconocido geólogo venezolano y autor de varios textos académicos, entre ellos Chronology of Venezuelan Oil (Cronología del petróleo venezolano).
De hecho, se tiene registro de que el primer envío de petróleo venezolano se hizo en 1539, cuando viajó a España. Se creía que el petróleo tenía propiedades curativas y el emperador Carlos V, quien padecía gota, quiso aprovechar este popular remedio.
Siglos más tarde, en 1799, el naturalista y explorador alemán Alexander von Humboldt encontró un pozo petrolero en la península de Araya, en el estado de Sucre, en el Caribe venezolano, y cuarenta años más tarde el Gobierno le encomendó al investigador y médico José María Vargas investigar sobre el petróleo. Esos son algunos de los acontecimientos que dieron espacio al petróleo de forma artesanal en Venezuela, años antes de que comenzara la explotación industrial de crudo en el mundo, que se inició en Estados Unidos en 1859.
Fue en 1875 cuando comenzó la explotación petrolera. Ese año se dio un terremoto en Cúcuta (Colombia) y el movimiento telúrico generó grietas en parte del estado de Táchira por la que brotaron cantidades importantes de petróleo. La fiebre petrolera llevaba un par de décadas en Estados Unidos y también estaba contagiando a personas de varios países. Luego del terremoto, un hacendado de la zona se motivó y fundó la primera compañía explotadora de petróleo de Venezuela: la Compañía Nacional Minera Petrolia del Táchira. Se importaron equipos y se comenzó a refinar crudo en Venezuela.
El rápido crecimiento de la industria petrolera y la consolidación de grandes empresas estadounidenses, inglesas y neerlandesas no tardó en llegar a Venezuela. En 1913 arribaron al Táchira y empezó la bonanza petrolera en la Venezuela del siglo XX.

El auge petrolero y la relación con Estados Unidos
Durante el siglo XX se afianzaron las inversiones de las empresas estadounidenses en Venezuela. Chevron, la única compañía gringa que continúa operando en ese país, llegó en los años 20, como también lo hicieron otras firmas internacionales gracias a las concesiones que comenzó a otorgar el Estado venezolano para desarrollar el sector.
Esta explosión de contratos generó un ‘boom’ petrolero en Venezuela, cuando en los siguientes años se encontraron varios yacimientos importantes. El país llegó a ser el mayor exportador de petróleo del mundo, y el segundo mayor productor, solo superado por Estados Unidos.
En 1943, el Gobierno venezolano promulgó una ley de hidrocarburos que estableció nuevas normas para las concesiones: solo podían operar por 40 años y estaban obligadas a refinar en ese país. Cinco años después se aprobó otra norma, el 50-50, que distribuía en mitades iguales los beneficios de la producción petrolera entre el Gobierno y las empresas.

Así operó la nación por varios años hasta que llegó la nacionalización. En 1976 se creó la compañía nacional Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA), que se encargaría de dirigir la producción del crudo venezolano. En ese entonces, Venezuela ya hacía parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la cual nació en los 60 como respuesta a los precios bajos del petróleo que se estaban presentando por cuenta de la mayor producción en medio Oriente y las cuotas de importación que empezó a imponer Estados Unidos en los años 50.
Con la nacionalización, y gracias a una ley de reversión promulgada en los años 70, se definió que todos los bienes, instalaciones y equipos pertenecientes a las concesiones se revertirían a la nación sin compensaciones cuando expiraran las concesiones. PDVSA y sus filiales comenzaron a reemplazar así a las petroleras extranjeras. En esos años, uno de los negocios más destacados para Venezuela y PDVSA fue la compra de Citgo, una compañía estadounidense que operaba en Venezuela.
En Venezuela hay varias zonas ricas en reservas petroleras, pero la Faja del Orinoco, un área amplia en el centro oriente del país, arriba del río Orinoco, concentra buena parte de sus reservas. En los años 90, con la caída de los precios internacionales del petróleo, Venezuela invitó nuevamente a compañías internacionales como la propia Chevron, así como ExxonMobil, Royal Dutch Shell, Total y ConocoPhilips, a participar de proyectos en compañía del Estado venezolano.

Chávez, el régimen y el bloqueo
Durante los años de Hugo Chávez en el poder se decretó que todas las concesiones de la Faja del Orinoco pasarían a ser empresas mixtas con mayorías accionarias del Estado venezolano. Hacia 2010 comenzó el declive de las exportaciones petroleras y Venezuela dejó de ser uno de los grandes exportadores, pero los conflictos con las petroleras internacionales ya venían gestándose.
En 2007, Chávez decidió terminar los contratos de la apertura petrolera de los 90, y ahí ConocoPhillips, una de las mayores petroleras estadounidenses, abandonó Venezuela. La firma no aceptó pasarse a un contrato de empresa mixta y sus activos se nacionalizaron de manera forzosa, lo que derivó en demandas internacionales y largos procesos de arbitraje que aún siguen pendientes.
Algo similar sucedió con ExxonMobil: PDVSA se quedó con cerca del 60 por ciento de sus activos y la empresa también demandó al país por las expropiaciones. En 2014, el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones del Banco Mundial (CIADI) le ordenó al país indemnizar a la compañía, que finalmente optó por salir del país en 2017.
El CIADI también falló a favor de ConocoPhillips en 2019. Hasta el momento, esas indemnizaciones, que han seguido en revisión de tribunales internacionales, no han sido saldadas.

Los años de tensiones políticas en los que Venezuela estuvo bajo el poder de Chávez, sumados a los acercamientos de Venezuela con Cuba y China, allanaron el terreno para el punto de quiebre para la industria que llegó en 2017, cuando Estados Unidos sancionó financieramente a PDVSA.
Esa sanción le impidió a la compañía adquirir nuevas deudas o refinanciarse y prohibió realizar transacciones. Luego de ese bloqueo llegaron también sanciones por corrupción y lavado de dinero a altos directivos de la petrolera estatal venezolana y en 2019 Estados Unidos le impuso más castigos a la compañía.
En los últimos años, la producción y los niveles de exportación de petróleo de Venezuela siguieron cayendo en picada. Chevron logró mantenerse a flote gracias a un permiso especial de comercialización, y es la única empresa estadounidense que sigue en firme en Venezuela.
Según informó el diario estadounidense The New York Times a mediados de octubre, varios funcionarios del régimen de Nicolás Maduro estaban tratando de negociar con Estados Unidos para tratar de compensar a ConocoPhillips con un acuerdo de comercialización.
Pero en diciembre, Estados Unidos incautó un buque petrolero frente a las costas venezolanas y días después Trump ordenó un “bloqueo total y completo” de todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela.
La única certeza es que el pasado 3 de enero un grupo de militares estadounidenses irrumpió en Caracas y apresó a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y que horas más tarde Trump reveló públicamente su plan para el petróleo venezolano y que estaría negociando con Delcy Rodríguez, la vicepresidenta del régimen venezolano, y quien hoy está manejando el país.
Según recopilación de datos de medios independientes, los ataques de Estados Unidos dejaron por lo menos 77 muertos en Venezuela.
El martes 6 de enero, Trump anunció en redes sociales que Venezuela “entregará” a su país entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo.
“¡Este petróleo será vendido al precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente de Estados Unidos de América, para asegurar que sea usado para beneficiar al pueblo de Venezuela y a los Estados Unidos!”, dijo Trump en un mensaje que publicó.
La historia petrolera de Venezuela y Estados Unidos está ligada por años, y seguramente seguirá estándolo en el futuro cercano. Aún no es claro que pasará con el país, su Gobierno, los ciudadanos y tampoco con la infraestructura petrolera y el crudo venezolano.
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