
‘Vislumbres’, un recorrido por el caos armónico de Carlos Salas
En la Galería Baobab de Bogotá está colgada la exposición “Vislumbres, desde lo profundo del taller” del reconocido artista colombiano Carlos Salas. Es una exposición antológica que permite apreciar la evolución de su muy ecléctica propuesta.
Por: Eduardo Arias
Carlos Salas es un artista polifacético. Lo en el amplio sentido de la palabra, porque además de pintor es arquitecto y ha sido editor de publicaciones y de espacios de arte. Su exposición Vislumbres, desde lo profundo del taller, que se exhibe en la Galería Baobah es una muy buena oportunidad para encontrase (o reencontrarse) con el camino que Salas ha recorrido desde comienzos de los años 80.
El nombre de la exposición es una referencia al diálogo que se establece entre obras que el artista guarda desde hace muchos años en su taller y piezas recientes. Puede verse como un acto de arqueología.
Salas se revisa a sí mismo
Esta exposición surgió cuando la galería lo invitó a participar en ArtBo Fin de Semana, que tuvo lugar a mediados de abril. “Justo en ese momento estaba adecuando en mi casa en La Calera un espacio que iba a ser una piscina y que después decidí volver sitio de exposición y archivo. Entonces empecé a ver obras del pasado y se me ocurrió poner a dialogar las obras presentes con aquellas de otros tiempos”.
Agrega que cada obra tiene su historia, tiene sus momentos íntimos, personales, que puede compartir con quienes se lo pregunta o en una visita guiada. “Pero al espectador se le da la posibilidad de que sea él quien una los hilos, vea cómo se construye un estilo, o sea, por qué una obra viene de otra y qué referentes pueden haber”. Recuerda que algo similar hizo muchos años atrás, en los años 90, cuando el reconocido curador caleño Miguel González lo invitó a exponer una mini retrospectiva en el Museo La Tertulia de Cali.
Artista, galerista, editor y gestor
Desde muy joven Salas, que nació en Pitalito, Huila en enero de 1957, quería ser pintor pero su familia lo presionó para que siguiera una carrera ya reconocida. Aunque su padre esperaba que optara por la medicina escogió la arquitectura. Luego de graduarse de la Universidad de los Andes trabajó durante cuatro años en su oficio, pero con la mente fija en pintar, “como aún se entendía en la época la labor del artista”. Con lo que había ahorrado se estableció en para París con su esposa y su hija Ana, que tenía año y medio de edad. Allí estudió Bellas Artes en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París. Allí realizó sus primeras pinturas abstractas. Entre sus dos estadías en París realizó varias exposiciones, una de ellas en Casa Negret, titulada Incipit tragoedia.

En la década de los 90 la abstracción tomó mucha fuerza. En 1991 él, Danilo Dueñas y Jaime Iregui, fundaron Gaula, el primer espacio alternativo en el país. “Danilo Dueñas dijo: ‘Tuvimos ese espacio sólo un año, pero fue importante’, Hasta tuvimos a María Teresa Hincapié haciendo performance. A partir ahí empecé a hacer cosas con espacios”. Posteriormente, con el periodista José Hernández (responsable del gran despliegue que tuvo la crítica de arte en el diario El Tiempo en aquella época), crearon Espacio Vacío.
Su interés por los espacios viene de su pasión por la arquitectura y aún sigue muy vigente. Después de Espacio Vacío pasaron los años y en 2001 vio dos locales abandonados en las Torres del Parque, donde él vivía, que habían sido restaurantes. Él y su hermano averiguaron cómo comprarlos y allí hicieron la galería Mundo. un proyecto artístico que unía una sala de exposición y una revista. Entre ese año y 2011, cuando cerró el proyecto, realizaron diversas exposiciones, publicaron 40 ediciones de la revista, varios libros y videos. La cerró porque cuando vio que iba a cumplir 10 años se dijo: “Yo soy artista, cierro el paréntesis a los 10 años exactos. Con la venta de los locales pagué las deudas. Como estaba construyendo la casa de La Calera me dediqué a mis cosas”.
En 1999 el Museo de Arte Moderno, bajo la dirección de Gloria Zea y la curaduría de Álvaro Medina, realizó una retrospectiva de su obra. 15 años después en el mismo espacio se llevó a cabo otra, centrada en las obras de los 15 años anteriores.
El Museo de Arte Contemporáneo de North Miami lo invitó a ser el artista del año en el marco de Art Basel en 2016. Un año después expuso en el White Box de Nueva York, un espacio alternativo. Además en 2024 Galerie 38 de Marruecos lo invitó a una residencia de trabajo, donde sus obras han sido expuestas junto a las de otros artistas africanos. El artista Li Guangming lo invitó a exponer en su museo en Beijing con el proyecto Camino a las antípodas que todavía se encuentra en desarrollo. Desde hace siete años vive en su casa-taller en una ladera cercana al municipio cundinamarqués de La Calera, cerca a Bogotá.
Carlos Salas en tercera persona
Fernando Gómez Echeverri, periodista cultural de vasta trayectoria especializado en arte y quien conoce a Carlos Salas desde hace casi 30 años, lo define como una de las personas más inteligentes que existen en Colombia. “La capacidad de Salas de generar es muy impresionante y además es cultísimo. Con Salas uno puede hablar de cualquier tema. Lo sabe y si no lo sabe lo investiga y se mete en él”,
En cuanto a su pintura, Gómez lo ve como uno de los grandes pintores abstractos que hay en Colombia”. Considera que Salas maneja el caos como nadie. “O sea, logra un caos impresionante, pero al mismo tiempo uno se queda mirándolo porque es un caos armónico”.
Resalta también que Salas ha hecho pinturas atrevidas. “Me acuerdo de una pintura gigante que atravesaba una ventana del Museo de Arte Moderno de Bogotá. Él ha hecho pinturas circulares, pinturas de gran formato, alguna vez también fragmentó un cuadro, lo partió, lo recortó, o sea, dentro de la pintura es un experimentador formal muy impresionante”.
Con Salas en las salas de la galería
Carlos Salas recorre la exposición y lanza comentarios sobre casi todas sus obras. Algunas son apenas referencias a la fecha en que las hizo, frente a otras se explaya más. “Estas son las primeras, las que estuvieron expuestas en la exposición de París”.
“Ese fondo que se ve acá es papel maruflado (técnica en la que una obra en papel se fija a un soporte más rígido como lienzo, tabla o muro y que se fija con adhesivos como cola vinílica o engrudo). Era lo que hacía Luis Caballero. Pegaba el papel sobre la tela y pintaba ahí”.
“Esta la retrabajé sobre este grafito. Después le incluí estas maderas en 1992. Y después, estos elementos. Esta obra tiene cuatro tiempos clave”.

“Estos son dibujos que yo hacía cuando mi hija Ana hizo el documental en el taller, que ganó un premio en París como mejor largometraje colombiano”. “Ese cuadro estuvo expuesto en el Museo de Arte Contemporáneo (MOCA) en North Miami para un Art Basel”.
“Ese es un cuadro reciente que se llama Vislumbre. También tiene algo de sabor filosófico porque el nombre sale de un libro de Didi-Huberman. Me gusta mucho ese filósofo francés”.
“Estos circulares que surgieron cuando con Ana decidimos hacer la película, que tuvo un año de preparación. Decidimos que fuera un cuadro de circular de tres metros. Paralelo a eso se hizo una exposición en la Garcés Velázquez. Se trataba de la experiencia del abismo que ya había vivido en el desierto de la Tatacoa. Le surgió a ella viendo el abismo del cielo hacia las estrellas”.

“Estos son unas pinturas que hice sobre forros de unos catálogos que hicimos con la Cancillería para una exposición en París en la FIAC en 1998 o 1999. Yo pinté sobre ellos. A los artistas no nos gustó mucho el catálogo y decidí retrabajarlos”.
“Este es un cuadro que estuvo en una exposición en la galería El Museo que se llama Con el espacio. Cuando Luis Fernado (Pradilla, director de la galería) se casó, lo hizo con esta exposición como escenografía”.
“Estos cuadros se llaman Trastorno, estuvieron expuestos en el Museo de Pereira”. “Estas son mis nubes también más pequeñas, toda la serie de estas que son recientes”.

Sobre abstracción y arquitectura
Salas piensa que la abstracción es como el ave Fénix. “Se apaga y de pronto despierta y le llega un nuevo momento. Ahora hay una saturación de la imagen y en el arte es insoportable toda esa imaginería que hay”.
Del ejercicio de la arquitectura dice que requiere un ejercicio mental que muy pocos tienen, que consiste en visualizar los espacios, concebirlos de manera perfecta en la mente. “Antes de que existieran las realidades virtuales uno los tenía en la cabeza. Yo creo que la formación de arquitecto y la experiencia en el espacio se refleja en la espacialidad de mi obra. A pesar de ser en dos dimensiones tiene a veces es una perspectiva aérea, distorsionada o algunos elementos volumétricos, cosas que encajonan a otras”.

Salas recuerda que un artículo sobre su retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Bogotá hablaba de cómo dialogaba la arquitectura de Rogelio Salmona, diseñador del museo, con su obra. ”Yo puse los cuadros flotando. Eso de colgar cuadros nunca se había visto y colgué un cuadro en esa época muy grande de 11 metros que atravesaba el museo, todas las obras estaban separadas de los muros, había un diálogo espacial bien interesante”.
En una exposición en el MOCA) le pidió al curador que derribara unos muros que había en el interior bían construido unos muros en el interior. Yo le pedí al curador al director a Carimbo y le dije, “Tumben los muros.” Los tumbaron y el espacio se portó muy bien con la obra.
Vislumbres, desde lo profundo del taller
Carlos Salas
Galería Baobab de Bogotá
Calle 79B No. 7-88 (Calle de los Anticuarios)
Lunes a sábado hasta el 14 de mayo.
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