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'Errancia en el país del olvido'
'Errancia en el país del olvido', exposición de Constanza Aguirre en la Alianza Francesa sede Chicó de Bogotá.
Cultura

Retratos borrosos del trabajo y la errancia

Dieciocho pinturas de gran formato componen 'Errancia en el país del olvido', la exposición de la artista colombo-francesa Constanza Aguirre que se expone en la sede Chicó de la Alianza Francesa de Bogotá. En ellas reflexiona acerca del trabajo, el desarraigo y la necesidad de construir memoria.

Por: Eduardo Arias

Para la artista colombo-francesa Constanza Aguirre, la errancia aparece cuando las personas se ven obligadas a abandonar los lugares donde han construido su vida y su trabajo, generando una ruptura en la identidad individual y colectiva. De alguna manera ella la ha vivido ya que su vida transcurre entre Francia y Colombia, una experiencia que se traduce en su trabajo. Por un lado, la distancia le ha permitido observar los conflictos de Colombia con otra perspectiva y transformar esas realidades en material para sus obras. Su relación con Colombia, donde viene a menudo, mantiene vivo el vínculo con los contextos sociales y culturales que son el pilar fundamental de su trabajo.

En la serie Errancia en el país del olvido, que se expone en la sede Chicó de la Alianza Francesa de Bogotá. predominan el blanco y el negro, y utiliza el dibujo como lenguaje principal. Trabaja sobre papel con carboncillo, tinta, pastel y acrílico. En las 18 obras que conforman la muestra ella dibuja oficios tales como tejer, cargar o cultivar. En muchos casos, las figuras aparecen apenas sugeridas, reducidas a gestos y movimientos que evocan la acción del trabajo.

Ella considera que el negro no es únicamente el color de las sombras o del dramatismo, sino un campo de exploración que permite hablar también de la luz y de la vida. En las obras aparecen diferentes tipos de negro –mates, profundos o luminosos– que dialogan con el blanco del papel y con los blancos añadidos, lo que genera una amplia gama de contrastes y texturas.

Esta serie forma parte de una trilogía en la que la artista ha reflexionado sobre la presencia del individuo dentro de la historia. El recorrido comenzó con Anonymous: desaparecidos aparecidos, una serie dedicada a la emergencia del individuo a través de rostros y presencias anónimas. Posteriormente, en Quieren carne de hombres, la artista abordó la constitución de un pueblo en devenir. Errancia en el país del olvido cierra este proceso y vuelve a situar al individuo en el centro de la obra, pero ahora desde la acción de hacer y de crear.

Una vida detrás del arte

Desde que era muy joven, el dibujo fue el medio de expresión predilecto de Constanza Aguirre. “Por eso, desde los 13 años, quise perfeccionar mi técnica… En aquel entonces, en Bogotá, no había muchas maneras, sobre todo en cuanto a comunicación, de descubrir el mundo del arte. Había muy pocas galerías de arte, los museos no contaban con colecciones extensas de arte contemporáneo, y las revistas eran escasas y difíciles de conseguir para las generaciones más jóvenes… No existía internet…”, recuerda.

Errancia de Constanza Aguirre

Sin embargo, algunos artistas colombianos abrían sus estudios y daban clases. Recibió clases del pintor David Manzur. “Además de enseñarnos técnicas de dibujo nos mantenía al tanto exposiciones nacionales e internacionales, reseñas y nos presentaba las obras y vidas de los grandes maestros y artistas contemporáneos, a menudo proyectando películas en su casa. Esta fue una formación importante para mí, tanto técnica como culturalmente, y creo que me ayudó a tomar las decisiones profesionales y personales que tomé después”, dice.

Al finalizar sus estudios en Boston decidió ir a Europa y así continuar su exploración del arte contemporáneo y los clásicos. En 1986 llegó a París, sin saber si establecerse en Francia, Italia, España… “Obviamente no tenía estudio y prácticamente no conocía a nadie, salvo a algunos pintores colombianos como Luis Caballero, que llevaba tiempo viviendo allí. Sin embargo, un amigo me había hablado de la importancia en Francia de ciertos eventos artísticos, como el Premio Internacional de Pintura Vitry: Novembre à Vitry. Así que decidí presentar mi obra al proceso de selección ese mismo año”.

El jurado le otorgó primer premio, junto con el artista japonés Noburu Kurosu. “Este premio supuso un importante reconocimiento a mi trabajo, permitiéndome realizar mi primera exposición individual en Francia, en la galería municipal Jean Collet, y ver una de mis obras adquirida por una importante colección pública: la de la ciudad de Vitry”.

El Premio Vitry le permitió integrarse en el panorama artístico francés. Tuvo su primer estudio en el distrito 11 de París, un gran hangar que compartía con otros artistas. “Trabajar allí en invierno era muy difícil; no había calefacción, pero la cercanía con otros pintores fue muy beneficiosa. Hablábamos mucho entre nosotros, y otros artistas venían a visitarnos con frecuencia”. De esa manera conoció a Caroline Andrieux, quien la invitó a participar en Palliss'Art, un evento que ella organizaba en aquel momento. Después le ofreció un estudio en L’Usine Ephémère, cerca de la Place des Fêtes, en el distrito 19, en una antigua fábrica química.

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En esa época, para un joven artista extranjero se trataba de un lugar ideal para la creación colectiva. Allí se reunían pintores, escultores, diseñadores gráficos, músicos… “Intercambiábamos ideas, ambiciones, técnicas y trabajo en un ambiente muy agradable de trabajo constante que no excluía la diversión. Fue también allí donde aprendí francés: el francés de la ciudad, el francés de la calle”.

Los secretos del movimiento

A Constanza Aguirre le interesa pintar el tiempo del movimiento corporal de las personas que trabajan. “Las siluetas toman forma al estar suspendidas en el acto de trabajar. Nuestro semejante, cada figura aferrada al movimiento del trabajo agrícola o artesanal, ya sea cargando, cortando o recogiendo. Evocan una tensión, una emoción”.

Errancia en el país del olvido constituye para ella un nuevo intento de representar una humanidad fuerte, a menudo ignorada. “Una humanidad en movimiento a través de sus gestos laborales, donde el trabajo se concibe como una acción que se piensa, donde cada individuo es y se reconoce como un creador que elabora y construye el mundo a través de una acción específica y emancipadora”. dice.

Errancia en el país del olvido en la Alianza Francesa

Las tres serien que componen la trilogía surgieron cuando ella sintió la necesidad de un respiro. “Un respiro artístico, un respiro humano que nada tiene que ver con asuntos personales. Concebida como una trilogía narrativa, Anónimos, desaparecidos, aparecidos, pretendía ser una obra artística que afirmara visualmente una dimensión sociológica y antropológica… Fue una evolución tanto formal como conceptual de mi trabajo”.

Para lograrlo invitó a otros artistas a participar en la formulación, formalización y realización de este proyecto artístico. “Comencé a leer a muchos escritores contemporáneos, en particular africanos con quienes luego entre en contacto. De esta manera conocí a Sami Tchack, Raharimanan y a Nourredine Boutella para la dimensión sonora y musical de esta obra. Más tarde, y de otra forma, trabajé con los archivos del reportero y fotógrafo Pierre Trovel, a quien conocía desde hacía tiempo, para la creación de Quieren carne de hombres.

Constanza Aguirre
Errancia en el país del olvido
Alianza Francesa, sede Chicó
Carrera 11 No. 93-40, Bogotá.
La exposición está abierta al público hasta el 16 de mayo.

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