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Lariza Pizano
Lariza Pizano.
Cultura

‘En el nombre del padre’: la historia de los hijos de líderes políticos asesinados

Lariza Pizano, politóloga y periodista, explora en su libro ‘En el nombre del padre’ la vida de dirigentes políticos que tomaron las banderas de sus padres (y en un caso de un hijo) asesinados a causa de su actividad proselitista. ¿Qué los ha llevado a seguir una senda que tuvo un final trágico? ¿Qué los motiva a hacerlo?

Por: Eduardo Arias

Una pregunta que más bien pocos nos hacemos en Colombia es por qué los hijos de dirigentes políticos asesinados a causa de su militancia deciden seguir los pasos de sus padres.

El libro En el nombre del padre de Lariza Pizano propone una lectura poco explorada de la política colombiana: la manera como el dolor íntimo, y en particular la orfandad causada por la violencia, puede llegar a transformarse en acción pública. A partir de las historias de María José Pizarro, Iván Cepeda, Juan Manuel Galán, Juan Fernando Cristo, Rodrigo Lara Restrepo, Yesid Reyes, Aníbal Gaviria y Miguel Uribe Londoño, dirigentes cuyos padres (o un hijo en el caso de Uribe Londoño) fueron asesinados, el texto muestra que la política no es solo un ejercicio racional o ideológico, sino también un espacio donde se tramitan duelos profundos. En un país atravesado por la violencia, el poder también se construye desde la herida.

En ese sentido, la obra plantea que muchos líderes han sublimado sus pérdidas al convertir el dolor en agendas legislativas, en luchas por la verdad o en apuestas por la paz o la seguridad. No es casual que, al inicio de la campaña presidencial reciente, al menos seis candidatos fueran huérfanos por la violencia. Esa experiencia no sólo marcó sus biografías, sino que incide en la forma en que entienden el Estado, la justicia y el conflicto. La política aparece, así como una extensión del duelo, una forma de darle sentido a lo irreparable. Lariza Pizano es politóloga y periodista, especializada en política colombiana. Analista política y consultora de comunicaciones en temas públicos. Ella dice que su investigación es el resultado de la conjunción de un proceso personal de reflexión y trabajo frente al tema de la paternidad, la relación con sus fuentes como periodista política, “que me permitió explorar la manera como algunas han tramitado en sus acciones políticas sus duelos personales y la coyuntura electoral, con tantas víctimas compitiendo por la Presidencia”.

'En el nombre del padre'.

La obra también sugiere que la polarización en Colombia, especialmente en torno a la paz y la guerra, no puede explicarse únicamente por diferencias ideológicas. Está profundamente atravesada por la manera en que los actores políticos han tramitado sus pérdidas.

Algunos han convertido el dolor en búsquedas de reconciliación; otros, en exigencias de castigo o en desconfianza frente a los procesos de paz. Detrás de esas posiciones hay trayectorias emocionales que, aunque pocas veces se nombran, condicionan decisiones que afectan a toda la sociedad.

Heridas que no terminan de cerrar

A esto se suma una dimensión colectiva del duelo. Las muertes de figuras como Luis Carlos Galán, Rodrigo Lara, Carlos Pizarro o Manuel Cepeda no fueron solo tragedias familiares, sino rupturas nacionales que marcaron generaciones enteras. Los hijos que heredaron esas historias no solo cargan con una ausencia personal, sino con el peso simbólico de representar muertos que el país también siente como propios. En ese cruce entre lo íntimo y lo público, sus decisiones políticas adquieren un significado ampliado.
Conversar con algunos de estos personajes que han enarbolado la bandera de familiares asesinados le dejó la enseñanza de que ser víctima no es una excepción. “Una de cada cinco personas en este país es víctima directa del conflicto, incluyendo los poderosos. En las entrevistas hechas en este libro se ratifica que la impunidad no tiene distingo y que es causa de mucho dolor. Y que quienes trabajan a conciencia sus dolores, los subliman, pueden servir a lo público. Quienes no son conscientes de ellos, los vuelven venganza y alimentan la guerra”, afirma.

Dice también ella que familiares, sobre todo padres, de todos los candidatos y precandidatos entrevistados (Galán, Pizarro, el magistrado Reyes Echandía, Rodrigo Lara, Jorge Cristo, Diana Turbay, Guillermo Gaviria), han sido muertos colectivos a los cuales les ha fallado la patria. “En un contexto de tanta impunidad, la falta de padre en lo individual se vuelve falta de padre en lo colectivo”.

El libro también advierte una tensión que permanece viva en el fondo: la impunidad. Cuando los crímenes no se esclarecen plenamente los duelos quedan abiertos y se vuelven estructurales. La falta de verdad y justicia impide cerrar las heridas, no solo en las familias, sino en la sociedad. Así, aunque la política funciona como mecanismo de sublimación, la persistencia de la impunidad bloquea la posibilidad de una elaboración colectiva del dolor. En Colombia, los muertos siguen siendo presentes y la política, en muchos casos, continúa siendo el lugar donde se intenta darle sentido, sin lograrlo del todo.

En el nombre del padre
Lariza Pizano
Editorial Planeta, 2026.

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