
La fotografía experimental de Antonio Castello
Antonio Castello.
Radicado en Berlín, el fotógrafo colombiano Antonio Castello se ha dedicado con gran éxito a la fotografía artística y experimental. En estas semanas de marzo Castello ha estado muy activo en el Mes de la Fotografía en Europa.
Por: Eduardo Arias
Antonio Castello es un fotógrafo colombiano radicado en Berlín. Como él dice, cuando Álvaro Uribe estaba de presidente sintió mucha tensión política y eso lo afectó como artista. Para escapar de la violencia se mudó a Nueva York, donde contactó un grupo de artistas que estaban en su misma línea: la fotografía experimental y análoga. Allí se enamoró de una alemana y por eso se radicó en Berlín. Trabaja para varias compañías y galerías, y sus fotos se han publicado en diversos lugares del mundo.
Es miembro de Lomography, una comunidad mundial que trabaja la fotografía análoga con la Lomo LC-A, una cámara soviética que tiene adeptos en todo el mundo. Este mes, Castello ha estado muy activo en el Mes de la Fotografía en Europa (EMOP por su sigla en inglés). CAMBIO habló con él acerca de su trabajo y de su afición por la fotografía.
CAMBIO: ¿Cómo empezó su pasión por la fotografía?
Antonio Castello: Mi pasión comenzó desde chiquito, creciendo en los años ochenta y principios de los noventa, cuando era muy común en mi familia recibir cámaras de rollo de 35 milímetros en la primera comunión. Esas cámaras las llevábamos al colegio o a los paseos con los amigos y desde entonces nunca he parado de tomarles fotos a mi familia y a mis amigos.
CAMBIO: ¿Cómo fue o ha sido su trabajo en Colombia?
A.C.: En Colombia trabajé mucho tiempo como diseñador gráfico, graduado de la Tadeo. Era muy normal entrar a agencias de publicidad y hacer todo tipo de trabajos visuales. Pero en la Tadeo también teníamos clases de fotografía y revelado, y desde entonces siempre traté de incluir mis fotos en mis diseños o de jugar con collages. Por allá en el año 2007 fui parte de un emprendimiento cuyo objetivo era vender cámaras fotográficas y productos extranjeros, y así fue que me fui envolviendo en el mundo de la lomografía, un movimiento de fotografía experimental que comenzó en Viena, Austria, y que llevamos a ciudades como Cali, Medellín y Bogotá.

CAMBIO: ¿Desde hace cuánto se radicó en Alemania?
A.C.: Llegué a Alemania, en 2016, enamorado de una lomógrafa de Berlín que conocí en Nueva York. En esa ciudad seguí trabajando un tiempo con el movimiento lomógrafo hasta que la fotografía con los teléfonos digitales se tomó el mercado y fue más difícil vivir de eso. Entonces me lancé al vacío y me convertí en un fotógrafo independiente buscando proyectos y eventos para fotografiar.
CAMBIO: ¿En qué consiste la lomografía?
A.C.: La lomografía es un movimiento que hoy es algo normal, pero que a finales de los noventa y principios del año 2000 no era tan normal. Es tomar fotos de todo, sin foco, desde puntos de vista diferentes, sin importar el objetivo o el sujeto. Es una foto momentánea que captura lo que está pasando. Antes, eso no existía. Un rollo tiene 36 fotos y cada foto cuesta. Cada foto está pensada, cada foto está planeada. La lomografía entra con un concepto de cámaras plásticas: cámaras para divertirse con los amigos. Entonces, las fotos también tienen que ser divertidas, pero desde puntos de vista extraños. Hoy ya hacemos eso con los teléfonos móviles, porque podemos tomar 1.000 fotos en un día y no nos cuesta nada.

CAMBIO: ¿Cómo llegó usted a la lomografía?
A.C.: Comenzamos con una empresa llamada Poor Designer (Diseñador Pobre), con la idea de traer productos que no existían en Colombia, de Francia, España, China y Estados Unidos. Encontramos cámaras que se parecen mucho a las Polaroid, con la idea de la fotografía vintage, de la fotografía con filtros. Viajamos a Viena en 2012 y conocimos a los dueños de Lomography. Montamos en Bogotá la tienda oficial que se llamó la Embajada de la Lomografía en Colombia. Comenzamos una cooperación entre Austria y Colombia trayendo ese concepto visual y me vinculé a la lomografía con talleres y clases de fotografía, exhibiciones, murales y todo lo que tenga que ver con mostrar tus fotos sin necesidad de que sean perfectas. En la lomografía, la foto no tiene que ser perfecta ni tiene que buscar un ideal como lo buscaba el arte clásico, sino más bien capturar el momento, olvidarse de las reglas y crear las tuyas propias.
CAMBIO: ¿Cómo ve usted el presente y el futuro de la fotografía?
A.C.: Creo que vemos la fotografía como una nueva intrusión y nos olvidamos de que casi siempre ha estado allí. Simplemente, pregúntele a su abuelita o a su mamá si puede ver el álbum de fotos de la familia y verá que desde hace tiempo la gente se toma fotos posando o incluso fotos del almuerzo. Eso sí, hoy es más accesible y omnipresente, lo cual le quita la “magia” a esos momentos que uno espera sean íntimos. En el ámbito profesional, las casas de stock y agencias de prensa tienen un gran monopolio y aquellos que no pueden pagar eso buscan fotógrafos principiantes, o cualquier primo con una cámara, para capturar el evento de la empresa o la familia. Es un proceso que hoy pasa con todo lo que el ser humano puede hacer gracias a las redes y a los talleres de YouTube, desde editar un video hasta reparar una bicicleta. Dicho esto, es obvio que es más difícil vivir de la fotografía. Sin embargo, no es solo el acceso o el saber hacer lo que hoy marca la diferencia, sino, como siempre, tener un estilo único y fácil de identificar y conocer a los contactos necesarios (lo que en Berlín llaman “tener vitamina B”, o en Colombia “estar en la rosca”). Eso es indispensable para sobresalir. No más piense usted en la cantidad de artistas que intentaron ser impresionistas, y de todos ellos, al final, solo Picasso y Van Gogh son reconocibles a simple vista, y fue su distribución lo que los hizo famosos. ¿Lo mío? La fotografía experimental con énfasis en blanco y negro.

CAMBIO: Háblenos del Mes de la Fotografía en Europa. ¿Desde hace cuánto tiempo se celebra y cuál es el alcance de la trascendencia y la importancia de esta celebración?
A.C.: El EMOP o European Month of Photography es uno de los eventos del gremio más importantes en Berlín, ciudad donde nació la idea en 2004. Con el propósito de mostrar el trabajo de artistas tanto emergentes como establecidos, este evento bianual busca integrar museos, escuelas, galerías y talleres en torno a exhibiciones de toda índole. Hoy, el festival se lleva también a cabo en otras ciudades como Lisboa, Viena, Luxemburgo, Paris y Bruselas. Su alcance es inconmensurable, pues con la cantidad de fotógrafos y galerías que trabajan en este proyecto en ciudades y meses diferentes, podemos afirmar que es uno de los festivales artísticos más grandes de Europa.
CAMBIO: ¿En qué consiste su colectivo Stattlab y las fotografías que expone en el Mes de la Fotografía?
A.C.: Este año, mi colectivo Stattlab de fotografía análoga e impresión serigráfica hace parte del festival EMOP en marzo con una muestra pública y un taller de dos días de impresión y revelado fotográfico con cámaras de largo formato e impresión de cianotipos. La exhibición se centra en un pequeño grupo de artistas trabajando retratos fotográficos con un toque experimental. Mi parte se basa en una serie de fotografías tomadas de la alfombra roja de diferentes festivales de cine como Berlinale y Cannes, totalmente impresas a mano usando la técnica artística de la serigrafía. Estas imágenes están plasmadas en varios tipos de papel, cuidadosamente seleccionados para complementar los tonos vibrantes de las tintas utilizadas en la impresión.
Conozca más del trabajo de Antonio Castello aquí o em Instagram: @antoniocastello.
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