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'Rituales de extinción' 1
'Rituales de extinción'.
Cultura

'Rituales de extinción', donde ópera y danza hablan de la vida

'Rituales de extinción' es una danza/ópera que fusiona música, danza, artes visuales y comunidades que combinan poesía y política en un acto de memoria y transformación. El estreno mundial será los días 14, 15 y 16 de noviembre de 2025 en el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella, en Bogotá.

Por: Eduardo Arias

Colombia y Japón se unieron y entrelazaron para realizar Rituales de extinción, una ópera/danza que une arte, naturaleza y comunidad. La obra invita al cuidado del planeta, a recordar lo que resiste y a celebrar la belleza que persiste. La crearon y dirigen Ximena Garnic,a de Colombia, y Shige Moriya, de Japón, junto con la compositora y cantora Carolina Oliveros, también de Colombia. Ximena Garnica y Shige Moriya también se encargan de la dirección coreográfica, musical, escenográfica y lumínica. Esta obra une a intérpretes del Leimay Ensemble con músicos y artistas del Atlántico y el Pacífico colombianos, además de comunidades de Guapi, Tumaco y Bogotá.

Fundada en Nueva York en 2001 por Ximena Garnica y Shige Moriya, Leimay es una plataforma interdisciplinaria de creación artística que integra danza, performance, video, instalación y pedagogía. Cave, su sede, es un laboratorio dedicado a explorar la interdependencia entre cuerpo, materia y entorno.

En Colombia, la corporación Leimay desarrolla proyectos que fomentan la creación comunitaria, la reflexión sobre la memoria y la coexistencia, vinculando comunidades afrocolombianas, artistas urbanos y saberes ancestrales.

La creación de Rituales de extinción surgió de residencias y laboratorios comunitarios desarrollados en Guapi, Tumaco y Bogotá, donde participaron al menos 80 niños, jóvenes y artistas locales en prácticas de agricultura ecológica, memoria territorial y saberes ancestrales, para vincular así el movimiento del cuerpo con la tierra y las plantas medicinales. CAMBIO habló con Ximena Garnica acerca de este proyecto.

CAMBIO: ¿Cómo nació la idea de esta danza/ópera?

Ximena Garnica: Rituales de extinción nació de una necesidad profunda de detenernos a sentir la desaparición. No solo la de especies y ecosistemas, sino también la de formas de relación, de escucha, de comunidad. Shige y yo llevamos años trabajando alrededor de la pregunta sobre cómo habitamos este mundo, cómo nos transformamos junto a él, cómo resistimos a la desconexión. Esta danza/ópera surge como una extensión natural de ese camino. Es una composición de cuerpos, imágenes, sonidos y silencios que buscan abrir espacio a la memoria de lo que se desvanece. También nace del deseo de volver al origen desde el estar fuera: de reconocer cómo la experiencia migrante, el tránsito constante entre territorios, nos permite mirar los vínculos más allá de las fronteras del Estado-nación. En ese retorno, no se trata de regresar a un punto geográfico sino de reencontrar lo esencial, es decir, las raíces que siguen vivas en los cuerpos, en la Tierra, en las memorias compartidas, y desde ahí seguir tejiendo nuevas formas de pertenencia y de mundo.

CAMBIO: ¿Cuáles estrategias desarrollaron para entrelazar tradiciones y expresiones artísticas tan diversas?

X. G.: No pensamos en las tradiciones como materiales externos a combinar, sino como presencias vivas con las que dialogamos. Desde la danza contemporánea, el teatro físico, el videoarte y la composición sonora hemos cultivado un lenguaje que no parte de la representación sino de la experiencia.

CAMBIO: ¿Cuáles elementos de Colombia nutrieron el desarrollo del proyecto?

X. G.: En Colombia, este proceso se expandió al encontrarnos con saberes afrodescendientes, indígenas y campesinos, donde el gesto, el canto o el ritmo no se separan de la vida cotidiana. Trabajamos desde la escucha, dejando que el cuerpo aprenda de los modos de estar, de trabajar, de honrar la Tierra y a sus seres. En nuestro recorrido entre Japón, Colombia y Nueva York ha emergido una noción que nos guía profundamente: Chōwa, la búsqueda de equilibrio y armonía. En cada encuentro, procuramos no imponer una estética, sino permitir que las diferencias se escuchen, que los contrastes respiren y que de esa tensión surja una nueva forma de unidad. Ese equilibrio en movimiento —entre culturas, lenguajes y sensibilidades— es, para nosotros, el corazón mismo de Rituales de extinción.

'Rituales de extinción' 2

CAMBIO: ¿De qué manera se desarrolló el trabajo entre los artistas y la comunidad?

X. G.: Rituales de extinción se desarrolló a través de cuatro residencias itinerantes que conectaron los territorios de Guapi, Tumaco, la Isla Gorgona, el humedal La Conejera y las huertas urbanas de Bogotá. En cada uno de estos lugares compartimos días y noches de trabajo, talleres, caminatas, siembras, danzas y conversaciones. Llegamos con preguntas abiertas y una disposición a aprender de los modos locales de habitar, de cuidar y de crear.

CAMBIO: ¿Cómo se llevó a cabo ese intercambio?

X. G.: Los encuentros con las comunidades se convirtieron en procesos de creación en sí mismos: espacios de intercambio donde el cuerpo, la voz y el territorio dialogaban de manera viva. Estas experiencias nos dejaron ecos y resonancias profundas —huellas emocionales y sensoriales— que se convirtieron en el alma de lo que más tarde tomaría forma estética en la danza-ópera y en el tríptico audiovisual. Más que una investigación artística, fue un proceso de convivencia, de escucha y de transformación compartida.

CAMBIO: ¿Cómo impacta un proyecto como este entre las personas de las comunidades que se involucran en él de una u otra forma?

X. G.: Creo que el impacto no es inmediato ni necesariamente visible. A veces se manifiesta en la emoción de verse reconocidos, en el orgullo de compartir su territorio, en una conversación que continúa después del taller. Otras veces, es más íntimo, una semilla que se queda resonando. Pero, sobre todo, Rituales de extinción nos conmueve y nos expande a todos. Nos invita a imaginar nuevas posibilidades de relación, a habitar los espacios intermedios donde los saberes se cruzan y se transforman. En esos encuentros surge una polinización de sensibilidades, donde la curiosidad se convierte en una forma de resistencia y de aprendizaje mutuo. El impacto es recíproco. Las comunidades, los artistas y los territorios se afectan entre sí, recordándonos que crear también es cuidar y que el arte puede ser una práctica de escucha y transformación compartida.

Ximena Garnica y Shige Moriya
Shige Moriya y Ximena Garnica.

CAMBIO: ¿Cuál es el mensaje de resistencia que transmite Rituales de extinción?

X. G.: Resistir no siempre significa oponerse: a veces es simplemente sostener la escucha, la ternura, la atención. En un mundo que acelera, olvidar se ha vuelto una forma de violencia. Rituales de extinción propone resistir desde la memoria, desde la belleza, desde la presencia del cuerpo que recuerda y se conmueve. Es un llamado a seguir buscando maneras de coexistir con todo lo que aún vive y con todo lo que ya se ha ido. Para nosotros, este proyecto también es una ofrenda. Una invitación a repensar la creación artística no como producción, sino como relación. Como un tejido de cuidados que conecta territorios, lenguas, cuerpos y tiempos distintos, recordándonos que somos parte de una misma red de existencia.

Rituales de Extinción
14, 15 y 16 de noviembre
Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella – Bogotá
Entrada libre con inscripción previa aquí.

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