
El Metro de Bogotá acelera y completa el 62% de ejecución de la obra
La cuenta regresiva ya empezó. Con el primer tren en Bogotá y más de siete kilómetros de viaducto construidos, la ciudad se prepara para encender el sistema que transformará su movilidad.
El sueño de los bogotanos de contar con un sistema de transporte masivo moderno y sostenible comienza a materializarse. A septiembre de 2025, la construcción de la Línea 1 del Metro de Bogotá (L1MB) registra un avance del 62,16 por ciento, consolidándose como una de las obras de infraestructura más ambiciosas en la historia del país.
El progreso es evidente. Con corte al 11 de septiembre, a lo largo del trazado, ya son evidentes 546 columnas y 227 secciones de tablero, conocidas como vanos, que le dan forma al viaducto. A la fecha, la ciudad cuenta con 7.350 metros de viaducto construidos, un hito que marca el ritmo acelerado del proyecto.
La magnitud de la obra se refleja en sus números: 7.510 pilotes instalados, más de 2.630 dovelas colocadas, y la fabricación de 5.139 piezas que soportarán la línea férrea. Todo ello, gracias a más de 215 frentes de trabajo —incluyendo 37 nocturnos— y la labor diaria de 13.700 trabajadores que levantan el futuro del transporte capitalino.

El primer tren ya está en Bogotá
En la madrugada del 11 de septiembre, Bogotá recibió el primer tren del Metro, que ya se encuentra en el Patio Taller de Bosa para iniciar el proceso de alistamiento. Allí se adelantan trabajos de enganche mecánico y eléctrico, así como un chequeo integral de sus sistemas.
En octubre comenzarán las pruebas estáticas, verificando frenos, tracción, sistemas de control, iluminación y ventilación. Posteriormente, en noviembre, se dará inicio a las pruebas dinámicas en un tramo de 905 metros acondicionado con tercer riel, donde se pondrá a prueba el rendimiento en condiciones normales y exigentes.
Si el cronograma se cumple, en mayo de 2026 el tren recorrerá por primera vez el viaducto, marcando un antes y un después en la movilidad de la ciudad. Para octubre de 2026, Bogotá contará con los 30 trenes que conformarán la primera flota de la L1MB.
Los trenes del Metro no solo imponen respeto por sus dimensiones —134 metros de largo y seis vagones—, sino también por su capacidad de transformación. Cada convoy podrá movilizar 1.800 pasajeros, el equivalente a reemplazar 7 buses biarticulados o 12 articulados de TransMilenio.
Con una velocidad comercial de 42,5 km/h, el trayecto entre Bosa y la Calle 72 se reducirá a 27 minutos, frente a las casi dos horas que toma hoy. Además, operarán con un intervalo de apenas 140 segundos entre trenes, garantizando eficiencia y regularidad.
Estos trenes son ciento por ciento eléctricos, automáticos y sostenibles, con capacidad inclusiva para personas en condición de discapacidad y con sistemas de seguridad de última generación.

La Línea 1: una obra que hará historia
Con una extensión de 23,9 kilómetros y una inversión de $22,33 billones, la L1MB será una de las primeras líneas de metro más largas de América Latina, superando a ciudades como Quito, Panamá o Santiago de Chile.
El sistema contará con 16 estaciones, 10 de ellas integradas con TransMilenio, y beneficiará a cerca de 3 millones de habitantes en 9 localidades. Se estima que transportará a 1,05 millones de pasajeros al día, con capacidad de movilizar 43.000 personas por hora en cada sentido.
El proyecto también dejará un profundo impacto urbano y ambiental: 1,3 millones de metros cuadrados de espacio público renovado, 94.856 metros cuadrados de nuevo espacio público, cicloparquederos para 9.750 bicicletas, y 22,3 kilómetros de ciclorrutas. Además, el sistema evitará la emisión de 171.000 toneladas de CO2 al año, el equivalente a un bosque de 3,4 millones de árboles.
Próximas metas
El cronograma proyecta que antes de mayo de 2026 se completen 5,7 kilómetros de viaducto, que para enero de 2027 esté lista toda la vía férrea, y que en septiembre de 2027 inicie la marcha blanca. La fecha más esperada es el 15 de marzo de 2028, cuando el Metro de Bogotá comience su operación comercial.
Con cada pilote, dovela y vagón que se instala, la ciudad se acerca a su transformación más ambiciosa. El Metro de Bogotá ya no es un proyecto del futuro: es una realidad en construcción que promete cambiar la forma en que los bogotanos se mueven, se conectan y viven la ciudad.
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